Víctimas de la hipnosis

Solo harás lo que yo te diga

Ayer fue domingo de encuestas porque el próximo lo será de votos. La nota común es histórica. En todas ellas el PSOE aparece como tercera fuerza y bajando, con lo cual, o el domingo 26 se pegan un tortazo todas las demoscópicas, o se lo pega Pedro Sánchez.

Como lo previsible es esto último, ya hay mucha gente en el partido que tiene avanzados sus estudios y análisis sobre las causas que han provocado estos resultados.

Durante esta semana se mantendrán las aguas en los aljibes como medida de lógica prudencia, pero el domingo por la noche, a eso de las diez y media, comenzarán a desbordarse hasta anegar los pisos superiores de Génova. Lo que ocurra a partir de ese momento será un elemento más en el trabajo de despejar la incógnita sobre el futuro inmediato de España.

En cualquier caso, cuando se le exijan las cuentas al actual secretario general, deberían tener en cuenta un período de tiempo más amplio que su propio mandato y unas decisiones que no solo le competen a él. Los pactos de las últimas hornadas locales y autonómicas son decisivos para este terrible resultado, pero no son las únicas causas que lo provocan.

También las hay de carácter externo, como es el efecto de hipnosis colectiva que ejerce el flautista Iglesias y que previsiblemente ha de pasar algún día tan rápido como llegó. Como todos los buenos hipnotizadores saben, solo un porcentaje de la población está en condiciones de caer en el trance, pero el cien por cien de éstos desean ser abducidos. Basta que lo rechacen para que el hipnotizador tenga que recoger sus bártulos y marcharse.

España necesita a un PSOE en primera o segunda posición como el comer. Si durante un tiempo ha de ser tercero debe servir para encender todas las alarmas y evitar que vuelva a suceder, por su bien y por el de todos.

Un comentario a “Víctimas de la hipnosis”

  1. Aureliano Buendía

    Si el tan cacareado “sorpasso” se produce en estas elecciones, dudo que volvamos a ver al PSOE (al partido que actualmente conocemos, me refiero, no a otro refundado que ocupe su espacio) en primera o segunda posición en unas elecciones generales.

    En contra de la opinión mayoritaria, creo que Pedro Sánchez seguirá al frente del partido tras las elecciones del próximo domingo. Y creo que será así porque nadie tendrá interés en sustituirle. El panorama que le espera es realmente atroz.

    Le tocará gestionar el suicidio de PSOE, pudiendo elegir, eso sí, la forma concreta en que haya de producirse el óbito.

    Puede formar Gobierno con Podemos, haciendo Presidente a Iglesias, lo que provocará la huida de cualquier elemento moderado que pueda quedar en el voto al PSOE. Los radicales se integrarán en la confluencia bolivariana, y quedará únicamente el solar.

    Puede abstenerse en la investidura de Rajoy, dejando el liderato de la oposición a Iglesias; por esa vía llegará a la pasokización y la irrelevancia parlamentaria. En unas elecciones posteriores, puede quedar hasta fuera del Parlamento, como una UPyD cualquiera.

    Y puede encastillarse, al igual que el 20-D, e intentar una imposible investidura con Ciudadanos; y cuando tal intento, meramente retórico, vuelva a fracasar, mantener su posición y forzar unas terceras elecciones. Del resultado de las mismas, a estas alturas, no es posible hacer especulaciones, pero podríamos encontrarnos con una mayoría absoluta de Podemos, que pondría fin a la indefinición parlamentaria. Entonces, habría un Gobierno fuerte; cuestión distinta es que fuera bueno para el país. En cualquier caso, el PSOE habría caído, igualmente, en la irrelevancia y, al poco, en el olvido.

    En resumen, que Pedro Sánchez puede elegir entre, siempre hablando metafóricamente, pegarse un tiro, ahorcarse o beber la cicuta como Sócrates. Es como esas películas de las que conoces el final, pero no conoces la trama.

    En cualquier caso, de miedo.

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