La salchipapa de Sevilla

Salchipapas de campaña

A buenas horas se le escapaba a Guerra decir cualquier otra cosa que no fuese “Vamos a ganar por goleada”. Ni en las primeras, cuando estaba cantado que el goleador sería Suárez, se le ocurrió a don Alfonso bajarse del optimismo en plena campaña.

Así lograron aquel año 118 diputados que eran impensables. Así se quedaron a tan solo un millón de votos de UCD y así superaron en cuatro al PCE, condenándolo desde el primer minuto a ser testimonial, pero no oposición.

Cómo han cambiado las cosas. Hoy el PCE está diluido en salfumán y el PSOE hace la cuenta de la vieja. Oyendo el razonamiento de Jordi Sevilla te explicas cuán profundas son las diferencias, porque eso de plantear en la segunda campaña de las mismas elecciones que ha de gobernar, no el ganador, sino el que más apoyos parlamentarios consiga, desanima al más forofo.

Sevilla da por sentado que no son ganadores, lo cual es todo un mensaje de pesimismo. Tampoco tiene muy claro que vayan a conservar el cargo de leal y principal oposición logrado en 1977 y nunca perdido, salvo para gobernar. De modo que se abocan a ser terceros y desde ese puesto el hombre reclama la mayoría en apoyos parlamentarios para llegar a la Presidencia. ¿Qué apoyos? ¿Los de Iglesias siendo segundo y que posiblemente no les lleguen? Si es así, pierda toda preocupación por las mayorías. Gobernarán otros y asunto acabado.

Sevilla es a las campañas de Guerra, lo que la salchipapa de Leticia Sabater, a las canciones del verano de Georgie Dann, un horrible sucedáneo.

Guerra, el de las campañas triunfadoras, estuvo en Utebo para dar caña a Podemos y a Zapatero, para silenciar a Sánchez y para decir lo contrario de Sevilla: “Las encuestas están para orientar el voto y no deben vernos asustados, porque eso es lo que buscan”.

Un comentario a “La salchipapa de Sevilla”

  1. Aureliano Buendía

    Puede pasar de todo.

    La que podía parecer la posibilidad más simple, que gobernara el PP (con o sin Rajoy) con el apoyo de Ciudadanos, pero me temo que tal intento va a chocar con el muro de la aritmética. No veo ni al PP ni a Ciudadanos mejorando sus resultados, y si lo hacen, será uno a costa del otro, con lo cual hemos hecho un pan con unas hostias.

    Descartada esa posibilidad, se abre el abanico a la izquierda: por esa parte, yo creo que Pedro Sánchez, con un entusiasmo digno de mejor causa, va a intentar nuevamente el experimento cuasialquímico de la pasada legislatura. O sea, pactar con Ciudadanos y negociar la abstención de Podemos.

    *Como es previsible que Podemos les dé con la puerta en las narices (sobre todo si superan al PSOE en votos y/o escaños), finalmente se intentará el frente amplio (lo de “popular” tiene negras connotaciones) de izquierdas. Y he ahí como nos encontraremos con el señor de las coletas en la Moncloa.

    Lo que ocurra después, está por ver. Quizá sea mejor ser optimista, y pensar que el comunismo 3.0 (Felipe González dixit) se transformará, a la hora de gobernar, en socialdemocracia 7.1, y curará todos los males de este país.

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