Los ovnis son terrestres

Primera referencia a la vida extraterrestre en la prensa española ( Revista de estudios psicológicos, octubre de 1878)

Gallego Tato pregunta a Werner Meyer si está convencido de que existen los platillos volantes.

_Completamente _ dice el técnico alemán _. Yo he visto uno hace cosa de tres años y medio en Madrid.

El periodista se interesa por los detalles y Meyer le cuenta que caminaba por la calle de Velázquez, entre las de María de Molina y López de Hoyos, a eso de las diez de la noche cuando observa a gran altura “el mismo fenómeno como el que describen estos días desde distintos puntos de la tierra”.

Hay que tener en cuenta que en 1950, cuando se realiza la entrevista, la prensa recoge a diario las típicas descripciones de los avistamientos. “Tengo motivos para confirmar, ya que me dedico a las cuestiones de aviación desde 1926, que se trata de un objeto terrestre, es decir, no es una estrella fugaz, puesto que éstas describen una trayectoria curvilínea, mientras que lo nuestro describe una línea horizontal. No puedo precisar la forma porque iba a gran altura. Pero sí puedo afirmar que era un objeto luminoso y dejaba tras de si un haz análogo al de los cometas. Este haz bien pudiera ser el chorro de propulsión que accionara al mismo aparato. Calculo que llevaba una velocidad de 1.200 km/h”.

No puede precisar si iba tripulado o mandado a distancia, pero cuando más interesante se pone la entrevista, el alemán se encarga de arrojar un caldero de agua fría sobre los lectores, pues asegura que sea lo que sea, aquello es humano y jamás marciano. Menudo chasco. ¿Y para qué sirve un platillo?, pregunta el periodista. “Vaya usted a saber lo que puede concebir la mente del hombre”. Eso.

Para terminar, Gallego quiere saber cuándo habrá viajes interplanetarios. “Eso es fantasía _ le dice _. Al menos lo será mientras vivamos nosotros y nuestros hijos”. Bueno, en eso andamos.

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