Pelegrí, el del chapapote

El informe Pelegrí

El hombre que alquitrana el ramal de carretera del manantial de O Incio, el ingeniero Eusebio Pelegrí y Fusellas, viene destinado a Obras Públicas de Lugo desde Barcelona. Luego pertenece al Servicio Central Hidráulico, en Madrid, y finalmente, siendo ya supernumerario, ocupa la dirección de la Compañía de los Ferrocarriles del Sur, con sede en Málaga, donde fallece en 1919.

Su familia conmemora cada aniversario de su muerte ofreciendo una comida a 40 pobres el mismo día del funeral.

De él sabemos también su predisposición para estar al tanto de la vanguardia técnica y de ahí su aventura con el alquitrán. El polvo es el enemigo número uno que obstaculiza el avance del automóvil y el éxito del balneario lucense, propiedad de la familia Gasset Dorado y Aguilar, que ha contratado un peón a tiempo completo para mitigar la polvareda, sin lograr resultados satisfactorios.

Ayer dijimos por error que la prueba fue en 1907, pero ésa es solo la fecha en la que se publica el informe del ingeniero, puesto que la obra se realiza realmente en junio de 1904 y Pelegrí estudia su eficacia durante los veranos de ese año y del siguiente.

Él está al tanto de los mínimos detalles, como es utilizar una escoba de paja de arroz para el barrido previo, por ser ésta la más elástica. La forma de aplicar el chapapote está descrita con minuciosidad, pero debemos saltárnosla, así como las ventajas e inconvenientes que observa, tras el paso de 800 peatones y 200 vehículos diarios, todos ellos de interés pionero.

Pelegrí utiliza alquitrán suministrado por la fábrica de gas de A Coruña, a 110 pesetas la tonelada. En los 3.000 m2 se utilizaron cinco (550 ptas.), 10 para el combustible, 44 para la caldera, 112 en jornales y 12 en escobas. Total, 728 pesetas. Sus cálculos fueron por tanto, que el m2 salía a 0,22 pesetas. Una ganga.

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