O Incio, pionero mundial

Llegada de la carretera al manantial

Las enciclopedias y monografías al uso atribuyen al carácter visionario de Henry Ford y su equipo la primera utilización del alquitrán o chapapote como firme para las carreteras ante la llegada masiva de automóviles. Fue una experiencia que se lleva a cabo en un circuito de Detroit el año 1909. Bueno, pues están equivocadas.

Tal honor no corresponde a Detroit, sino a Lugo. Y no fue Henry Ford el pionero, sino el ingeniero de Obras Públicas de Lugo, Eusebio Pelegrí y Fusellas, que realiza tales experimentos dos años antes, en 1907. Tampoco se hace sobre un circuito cerrado y ex profeso para la prueba, sino sobre un camino ya utilizado para el tránsito de vehículos, concretamente un tramo de 600 metros del ramal de carretera de tercer orden que une Ferrería de O Incio con el manantial de aguas minerales, donde no estuvo Valle Inclán, como vimos ayer.

El ingeniero catalán Eusebio Pelegrí es destinado a Obras Públicas de Lugo, donde comparte su trabajo con Manuel Lois y Julio Murúa. Durante su etapa lucense es probable que haya sido agüista en O Incio y allí escucha las lamentaciones de quienes también acuden a procurarse salud, por la tortura pulmonar que sufren yendo y viniendo al manantial debido al polvo que se levanta en el camino con las ruedas de los vehículos.

En ese mismo momento se ha creado en París una asociación contra el polvo, prueba de los encajes que es necesario realizar para paliar las incómodas consecuencias de la llegada del automóvil.

Indudablemente, Pelegrí está al tanto de las soluciones que se proponen para sustituir el polvoriento macadán que desde 1823 impuso en todo el mundo Jhon McAdam, y dado su puesto en la administración y su vinculación con O Incio, emprende la faena de un experimento revolucionario, aunque hasta ahora haya sido olvidado y que veremos mañana.

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