Valle, el agüista invisible


Las aguas, en la prensa madrileña

El manantial de O Incio atrae a agüistas de toda España y los periódicos reflejan en sus páginas quién va y quién deja de ir, prueba de su eficacia, tal como ocurre con las aguas de Guitiriz y del resto de balnearios lucenses.

Las de O Incio son ferroso-carbonatadas y arsenicales, aconsejadas para combatir la anemia. Segismundo Moret las toma invitado por su amigo Quiroga Ballesteros y la señora Ferreiro, esposa del presidente de la Audiencia de Valladolid, también; aunque cuando regresa del manantial sufre un accidente de coche y todo lo ganado con ellas lo pierde en el tantarantán.

En 1895 la prensa anuncia la presencia allí de un agüista muy sonado y que lo va a ser mucho más, Ramón María del Valle Inclán. Pero el autor de las Sonatas jamás ha estado en O Inicio, o al menos, no cuando dicen los periódicos. ¿Qué ha pasado? ¿Han metido el cuezo los informadores? Sí y no. Examinémoslo de cerca.

En ese momento don Ramón tiene 29 años y le faltan doce para casarse con Josefina Blanco Tejerina. El 8 de diciembre escribe a su amigo, el periodista pontevedrés Torcuato Ulloa, para pedirle un favor. Quiere que se publique en algún diario una nota que diga: “Se encuentra tomando las aguas de O Inicio nuestro amigo don Ramón Mª del Valle Inclán con el fin de reponer su quebrantada salud. A principios de otoño, si su salud se lo permite, publicará una novela titulada “Candor” que tiene casi terminada”.

No hay rastro de ese título, ni mucho menos de su paso por O Inicio. La explicación va incluida en la carta a Torcuato. Allí le dice que “por un enredoso y femenino negocio, muy largo de contar, me conviene aparecer ausente de Madrid”.

En resumen, que Valle atraviesa un lío de faldas y para librarse de él se escapa a O Incio… de boquilla. Tampoco hay señas de la dama, pero prometemos rastrearlas.

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