La morcilla de Woody

Si W. Allen firma una película a la que llama Manhattan, sabes a ciencia cierta que pisa terreno conocido y que lo va a bordar. Si después hace otra que lleva la palabra Barcelona en el título, ya no lo tienes tan claro. Ni hay tantos judíos, ni tantos psiquiatras, ni él se ha pasado toda la vida de Tallers a Canaletas. Pero bueno, Woody es mucho Woody y enseguida se puede hacer con los mandos.
Ahora, con la película ya estrenada, el espectador comprueba que una de las protagonistas justifica su presencia en la Ciudad Condal _ como se decía para no repetir _, porque va a cursar allí un máster sobre Identidad Catalana. Sólo le faltó decir que traía pendiente de otra universidad Butifarra II, que es llave para penetrar en los secretos del espetec de Casa Tarradellas.
En realidad, el capital barcelonés que acompañó al norteamericano en esta producción quería que ese personaje fuese a la ciudad para estudiar catalán. Pero al final, los estudios de lengua extranjera se transformaron en ese extraño máster, que ha de versar, como todos los de su categoría que se precien de serlo, sobre asuntos muy complejos e inabordables para el común de los universitarios.
Por lo visto, unos lo han tomado como una broma del humorista, y otros se han soliviantado. Que no falte nunca un paleto en el cine.
La frase de W.A. está siendo muy comentada y hasta le han preguntado los motivos por los que la incluye. Dice que cuando escribió esa morcilla no sabía que fuese “un tema tan candente e intenso”. Vamos, que conoce Barcelona como la palma de su mano.
Todo lo anterior no tiene porqué rebajar la posible bondad del filme. Es un dato, una anécdota que escuece en algún trasero. Lo que nos gustaría saber es cómo se le ocurrió precisamente ese máster… si no sabía lo que escribía.

9 Comentarios a “La morcilla de Woody”

  1. Pi

    “Sólo le faltó decir que traía pendiente de otra universidad Butifarra II, que es llave para penetrar en los secretos del espetec de Casa Tarradellas”
    Jajajaja muy bueno Sr. Cora

  2. Carlota

    la contribución del cine a la comprensión -artística- del mundo está siendo notable últimamente.
    Vean si no “tiro en la cabeza”, me parece que se llama: una que va de lo vulgarmente humano que es un asesino.
    Deo volente, hay una asociación cívica por aquí -Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra- que desea colaborar al estreno de “El infierno Vasco”, de Iñaqui Arteta. -Faction, nor fiction-
    A ver si lo consigue, y, cuando tenga más noticias, si viene a cuento, lo escribiré aquí, con permiso de la superioridad.

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