El hijo de la reina

Isabel y Francisco, padres adoptivos de un lucense

El capitán Felipe Reguera tiene sus orígenes familiares en algún lugar de la provincia lucense, quizá en Mondoñedo, donde años después van a existir otros militares de igual nombre, aunque tampoco lo podemos asegurar.

Muere en Galicia con motivo de un enfrentamiento del ejército con los facciosos carlistas (1846) y le sobrevive un hijo de seis años, cuya madre, o ya no existe en ese momento, o fallece en el transcurso de los cuatro siguientes.

La noticia que tenemos de ese Felipe Reguera junior dice que el 4 de diciembre de 1850, cuando la reina Isabel II sale de paseo por Madrid en su carruaje, escucha a su lado una voz que reclama su atención.

_¡Señora, Señora!

La soberana ordena al cochero que se detenga y pregunta a ese mozalbete de diez años quién es y qué quiere. Éste se define como huérfano de padre y madre en demanda de auxilio. Le explica también las causas de su desamparo y su aventura vital.

El caso es que la reina le indica que al día siguiente se presente en palacio, donde cuentan los cronistas que Reguera despliega ante los reyes _ la de los Tristes Destinos y Paco Natillas _, una suerte de habilidades artísticas, tales como tocar el piano o bailar polkas y rigodones, que naturalmente los deja con la boca abierta.

La reacción de la reina, tal como llega a nuestros días, fue decirle:

_Desde hoy ya tienes padres, pero es necesario que te apliques y seas un hombre de bien.

Se le hospeda en palacio a la espera de disponer de uniforme para ingresar en el colegio de los escolapios.

Añaden las crónicas que luego visita a los reyes, sus padres, casi a diario. ¿Es el mismo Felipe Reguera que años más tarde aparece en la vida social de Mondoñedo?

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