El bando de los alcaldes

Solo pondremos los muertos

Es muy loable y digno de todo encomio que un grupo de alcaldes emergentes, activistas detergentes y de la farándula gentes, hayan promovido para este sábado un acto manifestativo en contra de la guerra, a favor de la paz y del orden constitucional, en contra de la barbarie y a favor de las patrias, la propia y la común de todos los hombres de buena voluntad.

Al igual que hicieron en 1808 Andrés Torrejón y Simón Hernández, a la sazón alcaldes de Móstoles, los modernos regidores han comprendido que la patria está en peligro y se aprestan a salvarla. No a la guerra, ni al hambre, ni a la peste. A un lado dejaremos la muerte, que es inevitable, pero en asuntos de defensa seremos implacables.

“Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid, y dentro de la Corte, han tomado la ofensa sobre este pueblo capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid está corriendo a estas horas mucha sangre”, decían Torrejón y Hernández en su bando, que luego fue llamado el de la Independencia. Ahora también es notorio que corre sangre y que la amenaza es de más. Vamos a decirles que paren ya, que nosotros no somos partidarios y que si uno no quiere, dos no pelean.

Ésa es la reacción que nos pedían los hombres barbudos del kalashnikov. Rendíos y deponed las armas, porque de no hacerlo os va a doler mucho más. Los alcaldes emergentes, conscientes de que no son los de Móstoles, saldrán este sábado para contestar a la misiva. Aquí no nos andamos con chikitas, ni nos la habéis colau. Aquí vamos de legales y eso que habéis hecho está muy feo. Como sigáis por ese camino, os montamos un simposio de filosofía tomista en pleno Racca que os vais a enterar de cuáles son las cinco vías de Santo Tomás.

De modo y manera que los tíos están temblando. No saben si los alcaldes son de Móstoles o de pacotilla.

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