Forcadell no es Companys

Don Niceto fue portada del Time

El día en que Forcadell gritó su visca a la república catalana se reforzaron las costuras del Estado antes deshilachadas.

La mujer eleva al máximo los niveles de ficción y una buena parte de los parlamentarios se lo premia con una cerrada salva de aplausos. El paripé se ha completado. Un referéndum que no lo fue, unas plebiscitarias que eran autonómicas y una república catalana que no existe. Le dan el Novel de Economía a Mas _ sí, con uve _, y lo bordan. Ésos son los mimbres de la farsa. La realidad está en otro lado.

La realidad es que aquello sigue siendo tan España como Campo de Criptana; que todos los diputados aplaudidores tienen en su bolsillo un DNI que les acredita como españoles con derecho a escaño en aquel sitio; que la Policía está entrando en los domicilios de los Pujol porque atufa a choriceo; que el tres por ciento es Mas, es decir, un 20 y hasta un 80; que la prima de riesgo catalana sigue subiendo a niveles inasumibles y que nadie entiende cómo un pueblo tan culto acumule ya tal cantidad de errores.

Cuando Lluis Companys proclama el Estat Catalá, la República española proclamó el estado de guerra, o sea, la ley marcial, porque aquello no era un paripé, Companys no estaba de postureo y su intención real era aprovecharse de la debilidad republicana con el grave descosido de la revolución de Asturias.

Es la República la que califica al catalán de antipatriota y faccioso. Es la República la que pone ante sus narices la Constitución y el Estatuto por un lado y el Ejército por el otro. “Todos los españoles sentirán en el rostro el sonrojo de la locura que han cometido unos cuantos”, escribe entonces, es de suponer, Niceto Alcalá-Zamora. Aquello duró horas. Lo de Forcadell, no. El paripé de Forcadell durará lo que le permita la prima de riesgo.

2 Comentarios a “Forcadell no es Companys”

  1. forneas

    En el año 2006 participé en los Cursos de Verano de El Escorial y me topé en el Comedor con una alumna que despotricaba sobre lo mal que se portaba España con Cataluña. Como estaba junto a mí, le respondí que “eso era cosa de los políticos que salen en televisión”. Luego se ha visto que yo tenía razón.

  2. sergio

    Interesante artículo de Enric Juliana hoy en La Vanguardia. Viene a decir más o menos que esto no es lo hablado, que los nuevos soberanistas buscan ocupar el espacio libre que van dejando los convergentes a medida que la Justicia actúa, que ahora tiene el Estado la coartada y la razón para llevarse por delante su proyecto…
    Este Sr. es el portavoz oficioso de la burguesía catalanista clásica. Léanlo y saquen sus propias conclusiones.

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