Libros prohibidos

Alguien pretende redactar un nuevo Índice

Las repentinas declaraciones contra la enseñanza de la Religión, como esta última a cargo de Pedro Sánchez, no son expresiones de supremo laicismo, sino de suprema estupidez que nos se les ocurriría a ningún líder político con tres libros bien leídos, pues con ellos se averigua que cabe derrumbar el argumento con el impulso del meñique.

¿Por qué hay que enseñar Religión? Pues porque hay que saber. Fin de la polémica.

Seguramente a don Pedro le interesará conocer la historia del pescador Shimón bar Ioná que acaba siendo Pedro o Cefas por aquello del pedernal y el primer papado. Quizá también le guste descubrir que Sánchez es el apellido patronímico de Sancho y que a su vez, este nombre no es otro que Santo, Sanctus o Sancio. No seguimos con su segundo apellido de Pérez, porque volveríamos al hilo inicial.

También le puede interesar de dónde viene el rojo de su bandera, ésa tan grande que pone detrás de los mítines, y que procede de la cruz aspada de Borgoña, o sea, la cruz de San Andrés. Para qué hablar de la historia de la pintura, la música o la arquitectura; la literatura, la orfebrería o la alquimia. No se puede dar un paso sin la amalgama de todas las piezas del conocimiento y usted, vaya por Dios, quiere cargarse una.

Su discurso recuerda el de aquellos aspirantes a bachilleres que henchidos de razón se preguntaban a mitad de curso por qué había que estudiar latín, si no servía para nada y además era una lengua muerta, como si no tuviese más hijos que Leontina Espinoza, a la que se le atribuyen 58.

La iniciativa censora es tan pobre de espíritu, tan mediocre de contenido y tan contraria al más mínimo concepto de cultura que cuesta trabajo concebirla en boca de un aspirante a gobernador. Si acaso, en un aspirante a bachiller.

3 Comentarios a “Libros prohibidos”

  1. David Hortas Segarra

    Realmente ¿a Ud. le enseñaron todo eso en el colegio en las clases de Religión?

    Si mi padre, me llega a enviar a estudiar a un colegio similar, le aseguro que no le hubiera vuelto a hablar.

    La vida me ha dado dos nietos, que sin llegar a los nueve años de edad, llevan brillantemente sus estudios, tocan el piano aceptablemente bien, leen, escriben y hablan ingles con la suficiente fluidez para mantener una conversación con un nativo, tienen los conocimientos de informática necesarios para defenderse ante un ordenador y manejar los programas mas elementales.

    Sin embargo, no tienen ni idea de quien era Shimón bar Ioná, asimismo, ignoran que su apellido: Lorenzo, proviene del agradecimiento que el caballero gallego D. Almiro Louba, sintió hacia San Lorenzo, cuando su intercesión le libro del ataque de una partida de moros, que le acosaron en un lugar llamado El Carro en las cercanías del río Miño. D. Almiro, cambio de apellido en su honor.

    Pero, gracias a sus padres, tienen un sentido estricto de la justicia, de las diferencias sustanciales entre lo que esta bien y lo que esta mal, y de la necesidad de optar siempre por lo primero, conocen perfectamente las normas de urbanidad, el respeto a los derechos de los demás, así como la importancia de la familia como su núcleo vital.

    ¿Qué quiere que le diga? Entre sus conocimientos y sus ignorancias, sinceramente me quedo con los primeros, y si su principal argumento en contra, es que sin la actuación de Shimón bar Ioná y quienes le sucedieron, tal vez, mis nietos no estarían en condiciones de educarse como lo están haciendo,….. pues….. mi eterno agradecimiento a quienes en un mundo difícil, fueron los guardianes de las esencias de la cultura y de las artes, con la plena seguridad de que su deseo seria que las generaciones que les tenían que suceder, se dedicasen mas a profundizar en lo que ellos conservaron, que en recordarles permanentemente, dejando en el olvido lo que ellos intentaron y lograron transmitir.

    Por cierto, lo de la Cruz de Borgoña, también llamada Cruz de San Andrés, debe tener tan poca importancia, que hasta nuestro Rey, D. Felipe VI, la ha eliminado, después de 508 años de presencia del Escudo de Armas de la Monarquía, así como de todos los estandartes, banderas, banderines, guiones, pendones y confalones de las Fuerzas Armadas de España.

    ¡¡Ya ve que cosas pasan!!

  2. sergio

    No veo, Sr. Hortas, que conocer unas u otras cosas sea incompatible. Las culturas que cuidan sus raíces suelen ser mas exitosas que aquellas que pierden su ADN.
    Y, por cierto, las Aspas de Borgoña figuraron en el escudo de Carlos I, temporalmente en el de Alfonso XIII, y en el de Juan Carlos I. En los demás, no. Fueron, básicamente, la enseña militar española.

  3. bartolo

    Claro que hay que estudiar…historia de las religiones “porque hay que saber”, adoctrinar en cualquier religión es tarea de los padres y pueden enviarlos al Catecismo, digo esto porque me parece que se saca de contexto cuando se dice que Sanchez va “contra la enseñanza de la Religión”, a lo que se refiere es a que no sea evaluable como asignatura para calcular la nota media, y por tanto acceso a becas etc.
    Volviendo a la historia de las religiones, estoy de acuerdo porque forman parte de la Historia y de las sociedades a las que confieren unos rasgos característicos.
    Pero jamás debería de insertarse en las escuelas como adroctinamiento o por otros motivos, porque no nos engañemos, lo que se pretende…no es otra cosa que ganar adeptos a la causa y mantener sus privilegios.

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