Un tren de madrugada

El libro de Narciso de Gabriel

Se les llamó el “Matrimonio sin hombre” porque era lo evidente. El concepto lésbico no estaba muy difundido y aunque lo estuviese, el atractivo periodístico del título citado era mucho mayor que el tecnicismo.

En los albores del siglo XX, las noticias se titulan con un cliché que se repite día tras día, aunque naturalmente sean distintas y una tras otra aporte novedades. Ésta fue la del “Matrimonio sin hombre”.

El caso se ha refrescado los últimos años, entre otras razones, por el libro que les dedica el escritor y pedagogo de Baleira Narciso de Gabriel.

El caso fue que dos maestras, o una a punto de serlo, se enamoran en A Coruña y logran engañar al párroco de San Jorge para que las una en santo matrimonio, eso sí, haciéndose pasar la llamada Elisa Sánchez Lóriga por Mario S.L.

Su pareja es Marcela Gracia Ibeas, que naturalmente se mantiene como mujer. Cuando se descubre el engaño, el caso pasa a ser el equivalente al Pequeño Nicolás de 1901 y se desata lo que hoy denominamos un fenómeno de masas que si no llega a más extremos solo es por la falta de televisión e internet.

Con todo y eso, el 23 de agosto del año citado, los lucenses saben que Elisa-Mario y Marcela van a pasar de madrugada en el tren mixto con dirección a Coruña. El convoy efectuará la correspondiente parada en la estación de Friás y allá se lanzan por la Corredoira del Palomar en busca de una fugaz instantánea en su retina que capte los rostros de las dos mujeres. Hoy llevarían los móviles bien cargados, pero en 1901 hay que conformarse con el ojo.

El interés es mayúsculo porque muchos de ellos saben que Marcela ha sido vecina de Lugo durante los años en que su padre, el capitán de Infantería Manuel Gracia, está destinado en el Regimiento de Zamora, con sede en la ciudad, y quieren saber si la reconocen.

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