Un gemelo en el puño (I)

Claudio Bouzón (Del libro Cuba, los gallegos y el Che, de Lois Pérez Leira (Grupo de Comunicación Galicia en el Mundo)

Gerardo Machado, oriundo de Canarias, semianalfabeto, ególatra y asesino despiadado, fue también, porque nadie lo impide, el quinto presidente de la República de Cuba, entre 1925 y 1933.

Su mandato se distingue, como el de otros cercanos, por las reformas legales realizadas para prolongar su poder y por la brutal represión llevada a cabo contra comunistas y líderes sindicales. Había prometido a los EE.UU. que mientras él estuviese en el poder “ninguna huelga durará más de 24 horas”, y se esforzó en ello.

Nuestra historia comienza el 14 de enero de 1928, cuando el carpintero pontevedrés Claudio Bouzón y el ruso Noske Yalob, ambos comunistas, son detenidos pegando carteles contra el presidente norteamericano Calvin Coolidge, presente en La Habana para asistir a la VI Conferencia Panamericana.

Después de tres días en las cárceles machadistas, el sargento Duque los mata con una barra de hierro y son arrojados a los tiburones, uno de los métodos de desaparición más queridos por Machado.

Su mujer, la lucense Aurora Latas Lafuente, da a luz el día 20 y el 26 unos pescadores capturan un tiburón en cuyo estómago han encontrado un brazo humano con la manga de la camisa. Aurora sospecha lo peor y acude a identificarlo. En efecto, la tela y un gemelo se lo confirman sin lugar a dudas. Es el de Claudio. Machado enfurece y prohíbe la pesca de tiburones.

La mujer regresa a Lugo para vivir con su madre y las dos hijas del matrimonio, la última nacida tras la desaparición de su padre.

Cinco años después, en 1933, la prensa madrileña recuerda el caso, pero dice que la familia Bouzón-Latas es coruñesa, un detalle que incomoda a Aurora. Mañana conoceremos la carta con la que reivindica su lucensismo.

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