El luto

El accidente deja varias puertas abiertas para la polémica. Por supuesto, las relacionadas con la compañía y con la seguridad del avión, pero también otras de carácter protocolario; por ejemplo, si se debió jugar el partido internacional amistoso Dinamarca-España, o si actuó bien el COI al no permitir la bandera a media asta en la Villa Olímpica.
El impacto que producen en la opinión pública accidentes como el del miércoles dispara todas las sensibilidades que viven adormecidas ante otras tragedias que muchas veces son menos fortuitas y más evitables. Se dice entonces que “España está de luto”, pero no se dice cuando se conocen las víctimas de la carretera tras un puente de muchos desplazamientos, aunque las cifras puedan ser similares, pero no acumulables porque el shock del avión es inesperado, en el mismo lugar y en el mismo momento.
Pensamos entonces que se debería suspender el partido de fútbol, porque es amistoso, pero no el de water-polo, porque es oficial y en una Olimpiada. No parece que las varas de medir el luto sean las más adecuadas para enfrentarse a un acontecimiento que en cualquier caso es motivo de profundo dolor
No hace falta ser demasiado pesimista para sospechar que el COI tendría sobrados motivos para dejar cada día a media docena de países con la bandera a media asta, y a algunos, de forma permanente durante la celebración de los Juegos. No se le debe acusar de falta de sensibilidad, sino de saturación de tragedias.

2 Comentarios a “El luto”

  1. Carlota

    Creo que las banderas no son del COI, aunque lo sean las peanas y los mástiles. Evidentemente, ningún país debería tener el derecho de izar su bandera por encima de las demás, en el tope del mástil. Pero, de ahí abajo, cada soberano debería poder situarse en la media asta, si tuviese ese sentimiento.
    Admitiendo, no obstante, el reglamentismo esteticista de las banderas, no admito la prohibición de toda señal de luto a los atletas. Y creo que muy bien hubieran podido desobedecer con un sencillo brazalete o lazo negro, los decretos del COI, como Antígona desobedeció el impío decreto de Creonte, y por similares motivos. Y con todas las consecuencias.

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