La rosa de Chantada

Calle chantadina de Formoso Lamas

Quiso el profesor don Manuel Formoso Lamas, con actual calle puesta en Chantada, darse al poligrafismo y se hizo historiador, experto en el sistema métrico decimal y literato.

Bueno, el capítulo lírico de don Manuel fue breve y poco laureado porque atacolo el hombre con armas nada propicias para el éxito, que a las primeras de cambio fueron descubiertas y puestas en solfa.

Celebra Lugo su Certamen Literario de 1891 que tantos dimes y diretes proporciona y tantas lupas concentra en observación de secretos y calidades. Es muy comentado el lema de una composición que reza: “La influencia de la poesía en el matute regional échase de ver en el gran incremento que está tomando en Lugo la importación de aves de todas clases”, y que alude a un concejal y periodista.

No es la de Formoso. La del autor de los “Apuntes para la historia de Chantada” se envía con un título más modesto, “La rosa”, pero no por ello menos reído, pues descubre el sagaz vecino de Lourenzá, S.S. de R., que don Manuel es un rata que la ha plagiado por entero, y lo prueba.

Lo curioso es que Formoso no calca a otro lírico, sino al artículo de la Gaceta Agrícola del Ministerio de Fomento “Modo de injertar los rosales”. De modo que cuando el ministerio dice: “la rosa, esa reina efímera y eterna de los jardines que al amanecer, toda salpicada de gotas cristalinas del rocío matutino, abre una después de otra sus corolas olorosas, mientras el sol despeja el horizonte y extiende oblicuamente sus rayos sobre el verde esmaltado de los céspedes”, va Formoso, añade dorados a rayos, elimina esmaltado a césped y la envía. Y así hasta el final.

Lo que usted hizo, le afea el de Lourenzá, no lo hace cualquiera. Un cualquiera con tanta frescura no se encuentra así como así.

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