Sin mercurio

Jorge I, el de los tubitos

Es cierto que a Tsipras no se le pueden colgar todos los males de Grecia. Ni al anterior, ni a los coroneles. Tienen que reconocer un fracaso colectivo y a partir de ahí, aplicar remedios que también lo son y que no vendrá ni de experimentos mágicos, ni de condonaciones imposibles.

A punto de consumarse el desastre bélico que supuso la I guerra contra Turquía de 1897, los griegos descubren una dolorosa realidad detrás de la derrota. Ellos que se creían herederos del general macedonio conquistador de medio mundo, se ven obligados a leer en la prensa que durante los 30 días de contienda, los torpedos de sus buques de guerra carecían de fulminante de mercurio, el elemento indispensable para explotar y cumplir su fatal cometido.

Los periódicos informan a los incrédulos griegos, a los civiles y a los militares, que ese mes han lanzado al enemigo inofensivos tubos de hierro, y que el daño de cada disparo era mayor para ellos, por el gasto inútil que suponía, que para los turcos.

La explicación del fenómeno solo puede venir por dos vías, que en el fondo es una sola. O hay una trama corrupta dentro del ejército que se embolsó las partidas destinadas al mercurio, o sus militares son unos absolutos ineptos, corruptos de ignorancia y falta de responsabilidad.

El rey Jorge, bisabuelo de la reina Sofía, está acorralado, no solo por las consecuencias de la derrota, sino también porque los antimonárquicos disponen de toda la leña que quieran para meter al fuego. Dos generales pagan el pato, Rastapoulos y Anastasion. Quizá sean cabezas de turco, nunca mejor dicho, o los auténticos cabecillas del robo.

A estas horas tempranas Tsipras mantiene la esperanza de seguir gobernando. Lo han votado sin mucho convencimiento, pero no se les puede pedir más.

Un comentario a “Sin mercurio”

  1. MIRANDA

    Hablar de casta populista, en Grecia o wherever, es hablar de más Estado y menos Sociedad, en este caso sostenido por la pasta de los europeos.

    Cómo serían los demás candidatos cuando este les ha parecido a los griegos el menos malo, a pesar de haber mentido y arruinado a su pueblo. Sin olvidar la rendición a calzón quitado ante sus acreedores europeos.

    Lo más surrealista es que , pese al entusiasmo que muestra el ahora dizque centralista Podemos, estos comicios han brindado un espaldarazo a los planes de la Troika para Grecia y ha quedado establecido que la receta procedente de Bruselas es la mejor para curar la pulmonía del país.

    Aunque en el giro copernicano desde aquella postura antiTroika de ayer mismo al servilismo de hoy, Tsipras se haya cepillado a los contestatarios de su partido

    Se diría que Podemos está ya apuntando en esa dirección para ampliar su caladero de votos a diestra y siniestra. Pero, como dicen los de Merkamart, !los españoles no somos tontos!

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