El miedo

Karmele, sin propaganda

Se supone que un plan de independencia conquista a los ciudadanos porque les ofrece un futuro boyante y esplendoroso, donde los fajos de billetes nacen como los calçots en tierra seca, donde los países inversores ven un espacio ubérrimo para sembrar y en el que se sabe al milímetro los pasos que conviene dar, cuándo y cómo darlos.

Nada de eso figura en la propaganda de la coalición de partidos que pretende subvertir el carácter de unas elecciones autonómicas y hacer de ellas un plebiscito a favor de la independencia. Figura, eso sí, una menestra de reproches a la metrópoli de sencilla elaboración merced a manipulaciones y mentiras que arrancan de la propia concepción metropolitana del Estado, como si Cataluña hubiese sido ya durante los últimos cinco siglos un ente independiente, castigado por la incuria de personas que residen fuera de ese territorio y ninguno de los allí nacidos hubiese podido intervenir en los asuntos de todos.

Cualquiera que conozca por el forro la historia de esos cinco siglos sabe que ese planteamiento es más falso que los labios de Karmele Marchante y que solo se sostiene si se le aplica una machacona, reiterada y excluyente propaganda institucional, pagada con el dinero de todos y destinada a crear el ambiente propicio para que la utilización de mecanismos estatales, como son unas elecciones autonómicas, se presenten sin rubor a la ciudadanía como una traición lisa y llana.

No obstante, con toda esa munición gastada en crear brecha, la cercanía al abismo y la falta de seriedad en el proyecto da señales de endeblez y el miedo asoma por si solo, incluso entre aquéllos que durante todo este tiempo se han aprovechado de la pinza sobre los genitales y la amenaza constante.

Ya no habría testes que apretar y la incertidumbre pesa ahora con toda su contundencia.

2 Comentarios a “El miedo”

  1. SEito

    Con la reivindicación de un Cantinflas catalán, aunque solo sea su prota en el celuloide, quizás el final sea una charlotada, muy bien lidiada por quien es capaz de manejar los tiempos en lugar de dejarse acogotar por ellos .
    ¿ Desaparecerá Lidia del diccionario patrio si no ocurriese así ?

  2. Aureliano Buendía

    A medio y largo plazo, el resultado de las elecciones del 27-S en Cataluña es irrelevante.

    En Cataluña se ha puesto en marcha, en los últimos años, un proceso que culminará, de una parte, con la secesión, y de otra, con un notorio empobrecimiento de la región, en todos los aspectos.

    Y creo que ese proceso es ya imparable. No hay remedios mágicos ni rápidos para curar los efectos de 30 años de inmersión, no linguística, sino en el odio a España.

    La que inició ese proceso, allá en los primeros años de la transición, fue la derecha catalana, que sin embargo tendrá poca participación en la parte final del camino. Lo que resultará será una especie de república gobernada por la extrema izquierda (ERC-Podemos-CUP), lo que no sé si coincidirá mucho con el objetivo final que se hubiera marcado el notable ladrón y corrupto que dirigió los pasos iniciales de la operación.

    Y, como digo, lo del 27-S es secundario. Según el resultado sea más favorable o no a los independentistas, se acelerará el proceso, o se ralentizará durante unos años.

    Tengo pocas dudas sobre el resultado final del “procés” catalán. Y ninguna duda sobre que ese resultado será altamente perjudicial para España y para Cataluña.

    Sólo falta establecer los tiempos.

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