El cordón de su corpiño

A sus pies

El pecado de Evo Morales no es ordenar a unos subalternos que le aten los zapatos, o le calcen las botas de fútbol, sino que mienta y lo niegue, con lo cual reconoce la maldad implícita de la sumisión encordada.

El presidente de Bolivia dedicó treinta minutos de su precioso tiempo a desmontar la teoría del clasismo zapatero sin darse cuenta de que todos los que le escuchaban ya habían visto el vídeo y sabían perfectamente que a una señal suya, uno de sus acompañantes se había agachado a sus pies para anudarle los cordones.

Allí no dicen anudar, sino amarrar, y con tal verbo Evo se lió en plan Daniel Rabinovich. Vean la pieza que Les Luthiers podrían incorporar a su repertorio: “Había sido un suboficial que se animó a amarrarme, yo no le dije que me amarre, yo quería amarrarme pero la gente me estaba saludando”.

También dice el hombre que el suboficial lo hizo por cariño y por ello quiere felicitarlo. Es de imaginar que le otorgue el Gran Cordón de la Orden del Amarre.

Bueno, pues en el vídeo se ve otra cosa. Se ve que se lo pide, indica, ordena o manda, y que éste realiza el trabajo sin que en ningún momento a Evo le parezca una humillación, ni haga ningún esfuerzo para que cese en el amarramiento. Tenía tres opciones, atárselos él, con lo cual quedaba como muy campechano; entrar en el acto con los cordones sueltos, que nadie se llevaría las manos a la cabeza, o reconocer lo que pasó, que tampoco es tan grave, salvo que presumamos de ser espíritus puros. Eligió una cuarta, la peor de todas, creer que el mundo es ciego y que basta media hora de explicaciones mal hilvanadas para que los bolivianos y el resto del planeta vean un acto de adoración al jefe donde hay un “Oiga, muchacho; amárreme el lazo, que si lo piso me desbarato las napias”.

Si le dedica media hora al nudo, ni te cuento lo que tardará cuando hable de la bota de fútbol entera.

3 Comentarios a “El cordón de su corpiño”

  1. Aureliano Buendía

    Pero, por Dios, Cora, ¿será posible que aún no hayas aprendido a utilizar adecuadamente las varas de medir?. O, lo que sería más grave, ¿no seguirás creyendo que sólo hay un rasero, para todos?.

    Porque lo que ha hecho Evo Morales es un acto totalmente natural, familiar, de buen rollo con sus escoltas. En modo alguno se puede interpretar como un gesto de prepotencia, ni de sentido patrimonialista del poder, ni de concepto feudal del cargo que ocupa.

    Todo eso, se aplicaría si Evo fuera de derechas. ¡Ah, entonces sería un escándalo! Cree que los policías son sus criados…tiene mentalidad de señor feudal…muestra un abierto desprecio por sus auxiliares… ¡Un desastre, oye!.

    Pero, como digo, en este caso, no procede. Si se trata de Evo, es de los nuestros, un buen progresista, al que no le corresponde solo la presunción de inocencia, sino la de santidad.

  2. Aureliano Buendía

    No me resisto a introducir otro comentario sobre algo que me llama la atención, aunque debo ser (casi) el único.

    Desconfío del Gobierno como del diablo. Por definición, hay que desconfiar del poder, y más en estos tiempos.

    Venía asumiendo que estamos experimentando una mejora en la economía, que la cosa va evolucionando bien, pero, desde luego, tampoco me creía la propaganda gubernamental que nos dice, poco menos, que la crisis ha terminado y que volvemos a estar en la gloria.

    Sin embargo, viendo el debate de los Presupuestos Generales del Estado, puede que la cosa esté mejor de lo que yo pensaba.

    Lo que me induce a pensar así es que, frente a las propuestas del Gobierno, el PSOE introduce una enmienda estrella, fundamental: ¡destinar una partida para cerrar el Valle de los Caídos y desenterrar a Franco!.

    Ante tal salida de pata de banco, sólo pueden extraerse dos conclusiones: o bien la gestión económica del Gobierno es tan espléndida que no pueden presentarse alternativas, o bien el PSOE está dirigido por una banda de descerebrados, cuya incapacidad para formular alternativas de Gobierno les lleva a buscar genialidades que, sin tener incidencia alguna sobre el progreso del país, les sirvan para arañar algo de voto radical.

    En cualquier caso, y como ya he dicho en ocasiones anteriores, detalles como éste nos permiten augurar que el Gobierno PSOE-Podemos, que previsiblemente se formará tras las elecciones, nos va a dar grandes tardes de gloria.

  3. David Hortas Segarra

    Y la suerte que tuvo el escolta de acordarse de aquello de “las orejas de conejo, el árbol del bosque, las madrigueras y el tiro, tiro”, que si le llega a hacer mal el nudo, el Evo, igual le suelta una colleja, o le da con los zapatos en la cabeza.

    ¡¡Es que estos rojos son la leche!!

    Si se dedicaran mas a los tres estrellas y al ñaka – ñaka, mejor les iría.

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