Reparto de carnets

Del sueño de la unidad, a la pesadilla

El concepto España da origen a una serie de noticias inconmensurables que solo pueden nacer aquí, como los toros bravos. La última es que los gobiernos de Aragón, Valencia y Baleares están indignados porque un conseller catalán les ofrece la nacionalidad de la hipotética Cataluña independiente, que ya son ganas de indignarse antes de tiempo.

Quizá ésa sea la explicación al tamaño de la bandera que lució Pedro Sánchez en su puesta de largo y ancho. Vamos a inventar un sitio donde yo, que la tengo más grande que nadie, me pueda coaligar con todo bicho viviente, incluidos los que si ven una bandera española, lo único que se les viene a la cabeza es quemarla. Hagámosla bien grande para que siempre quede algo de trapo aunque se queme.

Esta última ocurrencia de exportar la nacionalidad catalana antes de tenerla es digna de haberla parido el Pequeño Nicolás. Después se reirán del chaval, pero la panda de mastuerzos que juegan constantemente a los mundos de Yupi y a vender la piel del oso antes de cazarlo son bastante más patéticos que él, entre otras razones, porque alguien los ha puesto donde están, con barra libre para el desbarre.

Tampoco están nada mal esos estudios subvencionados por el ayuntamiento de San Sebastián _ ojo, PNV y PSOE _, con los que se trata de demostrar que ETA es el Capitán Trueno y el Estado español, el Cártel de Sinaloa que les daba coscorrones en la nuca para no dejar señales de violencia. Más no se puede pedir, dinero del Estado para ponerlo a caldo, reírse de las víctimas y propiciar el ambiente con la vista fija en un futuro reparto de la nacionalidad vasca. A poco que sigan en marcha estas prácticas, le van a ofrecer el carnet a Aragón y tendrán tantos que a Fernando II, el católico rey aragonés, le va a dar un pasmo, si no le ha dado ya.

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