Paciencia


Capuchinos de la Paciencia, hoy Pedro Zerolo

Es posible que Pedro Zerolo se merezca una calle, una plaza o el barrio entero de Chueca. También es posible que mañana haya una corporación legalmente constituida que le quite la placa y se la dé a Jesús Gil como prototipo del macho ibérico encumbrado por Telecinco dentro de una piscina con diez señoritas en bikini hablando de Marbella y de su limpia administración. Es posible, porque aquí todo es posible.

Por ejemplo, cuando la corporación presidida por Alberto Alcocer le quitó el nombre de Plaza de Bilbao para darle el de Vázquez de Mella, a quien le estaba haciendo el feo era al republicano Manuel Ruiz Zorrilla que se encaramó al callejero desde el 31 al 39.

También estuvo en danza el nombre de Onésimo Redondo que finalmente no prospera. De ser así, don Onésimo ya habría caído mucho antes que Vázquez de Mella, que se fue librando de las purgas hasta ahora porque de franquista tiene lo que este verano de fresco, ya que el hombre fallece en 1928, sin noticias de la II República y siendo Franco director de la Academia General Militar; así que ya me contarán lo que hay en ello de Ley de la Memoria Histórica, cuyo ámbito de aplicación comienza a contar a partir de 1936, cuando Vázquez de Mella llevaba ocho criando malvas.

Es igual, el caso es matar dos pájaros de un tiro, castigar al tradicionalista por serlo y turiferar a uno de los nuestros, certificando una vez más que hay dos Españas y que una de las dos te va a helar el miocardio, como dijo Machado sin sospechar que a él se lo iba a helar una, y a su hermano Antonio, la otra.

Si fuésemos serios, si Carmena lo fuese, la plaza no sería ni para Vázquez, ni para Zerolo, sino para los Capuchinos de la Paciencia, que allí se instalaron cuando aquello dejó de ser todo campo.

Un comentario a “Paciencia”

  1. David Hortas Segarra

    Certificar, lo que se dice certificar, vamos a certificar bien poco, mientras vayamos atribuyendo a Manuel, lo que es de Antonio.

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