Enfermo, lejos, pequeño

Ángel, Antonio y José Manuel

En la polémica desatada sobre si los tres periodistas desaparecidos en Alepo cometieron o no una imprudencia, falta por polemizar sobre un asunto previo, ¿por qué existe todavía DAESH? Confiemos en que la respuesta a la segunda cuestión sea porque la están cocinando. Normandía tardó dos años en cocerse y al principio del nazismo algunos de los que van a combatirlo no parecían hacerle muchos ascos. Véanse fotos.

En cuanto a la primera, pasa como cuando al rey de la fábula le preguntan a qué hijo suyo quiere más y él responde por este orden: al que esté enfermo, al que esté más lejos y al más pequeño.

Los tres periodistas están enfermos o amenazados, están lejos y son pequeños. No hay razón para no quererlos, y mientras su situación sea la que todos tememos, solo debe preocuparnos su regreso.

Volviendo al símil del padre, si éste tiene un hijo en apuros, no se pregunta si ha sido imprudente yendo a escalar aquella montaña o a bañarse en aquella playa; le preocupa su salvamento y punto. Después ya vendrá el momento de averiguar si hizo o no el tonto.

No obstante, arriesgamos a adelantar que por definición, a los reporteros no les gustan los lugares vedados. Es más, los vedados son los más atractivos de todos y si alguien cree que deben reformarse los principios básicos del reporterismo, que comience por impedir la existencia de lugares tan alejados de la civilización como Alepo.

Fijémonos en la existencia, crecimiento y expansión del DAESH. Ésa sí que es una imprudencia sin paliativos y mientras no se sepa la suerte corrida por Ángel, Antonio y José Manuel cualquier otra polémica va a quedar aparcada haciendo caso del buen entendimiento del rey de la fábula.

Un comentario a “Enfermo, lejos, pequeño”

  1. Fablar las piedras

    Lo mas dramatico de la espiral de violencia mediatica contra Rajoy llega a insinuar que las desapariciones de estos periodistas son amañadas para luego pavonearse el gobierno en su recuperacion.No hay limite ya a la perversion.
    No hay EPA que valga,el empleo es perverso,la recuperacion es perversa.Todo es perverso menos la hambruna lacerante de poder de la emergencia.¿Caera el edificio España?.«cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras»

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