Alfonso XII en Láncara

El oratorio lancarés

El próximo mes de noviembre, además de las elecciones previstas, se cumplen los 130 años de la muerte de Alfonso XII, una efeméride con escasas posibilidades de hacerse un hueco en la actualidad, habida cuenta de cómo se intuye la efervescencia de ese momento.

El caso es que días atrás, en persecución de otras investigaciones, la casualidad quiso llevarnos ante un objeto que perteneció al rey y que se encuentra en la provincia de Lugo muerto de risa.

Se trata del mueble que le sirvió de oratorio privado, rematado con gran corona metálica y que se encontraba, bien en el Palacio del Pardo, donde fallece, bien en el Real de Madrid, bien en ambos sitios, trasladado de uno a otro.

El oratorio se acompaña de varios objetos, algunos de los cuales se suponen de la misma procedencia, en especial un marco acristalado que contiene las reliquias de quince santos, entre ellos Victorio, Marcelo, Marcelino, Iacobi, Alejandro, Policarpo y otros.

Todo se encuentra en la sacristía de la iglesia de San Pedro de Bande, en Láncara, pero bien merece que los museos Diocesano o Provincial se hagan cargo del mismo, lo restauren y lo pongan en valor antes de que la ruina acabe por llevárselo.

La explicación de su presencia allí se escribe a través del sacerdote Antonio López Quiroga, nacido en el vecino lugar de Agrolazas y pariente del constructor de gaitas homónimo, que reposa a pocos metros del oratorio.

López Quiroga fue sumiller de cortina y oratorio del rey Alfonso XII, uno de los cargos de la antigua corte al tanto de las necesidades religiosas de los monarcas. Es de imaginar que fallecido éste, la regente María Cristina le hubiese regalado el mueble a López Quiroga como recuerdo de su esposo.

Es de imaginar, porque la historia exacta del oratorio está por escribir.

Comenta