Odio

Esta mano está en el poder

Los ultras del Frente Atlético, los autores de los wassaps sobre la muerte de Jimmy, se expresan como Rita Maestre en la capilla universitaria, se han tatuado el odio en los nudillos y escuchan alborozados que hay un nuevo líder dispuesto a admitir que llevar en una mochila explosivos y metralla para volar un banco es un acto de ejercicio democrático porque el objetivo está claro, derrumbar todo cuanto existe y auparme victorioso sobre sus ruinas per secula seculorum.

La clave está en el odio. Lo refleja muy bien ese personaje catalán que se ha tatuado la palabra cerca de los nudillos para que no se le olvide. Para tenerlo siempre presente por mucho que se las lave. Se lo han inoculado en la sangre y emergió en la piel con tintas de fenol.

Los del Frente Atlético odian a los del Deportivo y a uno le rompieron la cabeza a botellazos. Lo cuentan los menores de la panda y les han dicho sus mayores que están hechos unos fenómenos. Y tanto. A saber hasta dónde son capaces de llegar. El listón está alto. En la historia hubo bestias muy notables y no es fácil igualarles a las primeras de cambio.

El odio del tatuado, o el de la mochila, no es futbolero. Él sabrá hacia dónde lo dirige, pero se intuye que no estarán lejos quienes le precedieron en la fecha de nacimiento, quienes no piensen como él, sus colegas los políticos, o quién sabe, si los llegados de otros lugares. Da lo mismo, el odio no mejora con la especie.

Desde que los skinheads rompieron varios cráneos en los ochenta, en Estados Unidos acuñaron el delito del crimen de odio y en él incluyen el racismo, el antisemitismo, la islamofobia, la homofobia y en general, el desprecio hacia las personas con discapacidad o sin hogar.

Mucho nos tememos que se han quedado cortos. Si vienen a España encontrarán un surtido más variado.

Un comentario a “Odio”

  1. rois luaces

    Garra, pata, o pouta.

Comenta