Acostumbrarse

Carmona y Carmena

Por mucho que nos llevemos las manos a la cabeza ante alguna de las componendas producidas por la falta generalizada de mayorías absolutas, la jornada de hoy, en referencia a la de ayer, tiene que venir acompañada de buenas intenciones, de éxito, de mejoras y de prosperidad. Otra no cabe. Se hace camino al andar, recuerda Carmona, y es en él donde se comprobarán las palabras transformadas en hechos.

De todo lo oído estos días, y mira que ha sido mucho y muy variado, hubo dos frases muy parecidas que se nos quedaron pegadas a la oreja y que ahora recordamos por si a ustedes les pudo pasar lo mismo.

Las pronuncian Manuela Carmena y Susana Díaz sobre asuntos distintos, pero en el fondo similares, pues ambas se refieren a los próximos cuatro años de sus respectivas gobernaciones. Ambas dijeron, poco más o menos: “os vais a tener que ir acostumbrando”. Aluden a nuevos estilos, nuevos modos o nuevas, pero expresadas con un toniquete que sonó a: “ahora vais a saber lo que vale un peine”.

Quizá sea un exceso de control, contagiados por el espíritu que anima este cambio, pero en cualquier caso, quienes así nos advierten, y el resto de los nuevos cargos, no deberían olvidar tan pronto que ellos son empleados nuestros, que los jefes seguimos siendo los ciudadanos y que los hemos puesto allí para administrar como buenos caseros y para que se vigilen los unos a los otros, sin gúrteles, eres ni pujoles. Que nosotros, a lo que nos tenemos que acostumbrar es a estar encantados con su trabajo para no despedirlos en la primera oportunidad, porque si empiezan a creerse ellos los señoritos, sería tanto como el nuevo mayordomo que le dice al dueño del castillo:

_Yo no me levanto hasta después de las doce del mediodía, el señor se va a tener que acostumbrar.

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