Dosis estomacales

Cálculo de posibilidades

Con motivo de su inminente e irresistible entronización como alcaldesa, se refrescan algunas declaraciones anteriores de Manuela Carmena. Si las unimos a sus planes de gobierno que poco a poco se conocen, permiten que cada cual se haga una idea de cómo va a ser el nuevo terreno de juego donde competir con su negocio. Lo ideal para la estabilidad y el progreso social es que se cambie de vez en cuando y no saber cómo planificar.

El mercado inmobiliario ha sido el primero en reaccionar, diciendo que a partir de ahora realizará contratos de alquiler exigiendo el certificado de penales, aval bancario, fe de bautismo y varios lustros de pago adelantado, con lo cual espera que les quiten los pisos de las manos. O mejor dicho, que no se los quiten.

A ver cómo van respirando el resto de los sectores cuando se enteren de las novedades.

Se han desempolvado también otras declaraciones suyas que aún no siendo de ámbito municipal, pierden ahora su condición a título de inventario y pasan a ser de interés supino. Por ejemplo, son aquéllas donde dice que es escaso el delito de quienes transportan en su bandullo, por imperiosa necesidad de subsistencia, productos para ponerse hasta las cejas, y de ello deduce que no deban poblar las cárceles, al menos las españolas.

No dudamos que le asistan razones de gran calado jurídico y social, pero puestos a ser condescendientes, ¿por qué arriesgarlos a que sufran un grave contratiempo en el traslado? Si Maduro manda la coca en grandes fardos, a la mula o al camello se les permite introducir el equivalente al volumen de su estómago y bien para todos. Mejora la salud, el mercado está surtido, las cárceles holgadas y el personal, colocado. Si de ésta no acabamos con el paro, va a estar la cosa ahí por ahí. Todo es ponerse.

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