La cara amarga

Lo andado y lo que queda

Me siento ganadora. Estoy feliz de que España se sienta orgullosa de mi trabajo. Me quedo con eso.

Esas palabras tan sentidas las pronunció la cantante Edurne después de haber sido superada en votos por veinte países participantes en el festival de Eurovisión.

Las reacciones de los partidos tras las elecciones del domingo fueron como un déjà vu de Edurne, que ensayó ante las cámaras cómo hay que expresarse cuando las votaciones vienen mal dadas y parece que todo se derrumba alrededor.

Ni siquiera Rosa Díez, con unos resultados que la mandan a casa, a reposar, habló de fracaso, sino de sentirse muy orgullosa del trabajo realizado. También el PP ganó, pese a perder cuatro millones de votos desde las generales. Su ganancia va unida a una pérdida de poder clamorosa. Ni el PSOE menciona sus mermas, ante la posibilidad de hacerse de oro mediante pactos con quienes les consideraban casta casposa.

Ni Ciudadanos, pues sabiendo que con sus mismos votos, IU había conseguido 11 diputados en las generales de 2011, deja de decir que tiene cerca la presidencia del Gobierno, esto es, que va a subir unos cinco millones de votos en los próximos seis meses.

Ni CiU, ni IU, ni nadie lo dice. Eso sí, Mas se adelantó a la pérdida de Barcelona: “Si Barcelona nos da la espalda no podremos salir airosos”. De estas palabras cabría deducir que no convocará las elecciones de septiembre, pero vete tú a saber lo que es capaz de hacer este hombre.

En el caso de Podemos, como se presentaba y no se presentaba al mismo tiempo, las posibilidades de euforia son todavía mayores.

La campaña de noviembre empieza ya. Preparados los discursos, porque, o muy mal se dan las cosas, o es seguro que volvemos a ganar todos.

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