A pactar!

Salvada por los pelos

A pactar. El mandato general de las urnas, salvo excepciones, es que no haya mayorías y que cada cual se gane las castañas, que en el caso de Lugo coincide con el apellido del candidato del PP, es decir, ganarse las Castiñeiras.

Eso era lo que se suponía antes de empezar. Otra cosa será comprobar si lo augurado por las encuestas coincide con el mapa final de la nueva España autonómica y municipal.

Todavía queda mucho por trillar porque cada plaza es un fortín y se puede ganar la guerra y perder muchas batallas. La guerra sería, sin datos definitivos, para el PP y para el PSOE, según los campos de Agramante que se miren. Y las batallas se prevén para las próximas semanas y no van a ser escaramuzas.

A Podemos y a Ciudadanos les salen bastantes buenos números. A IU, BNG _ salvo Pontevedra _, CiU, ERC y UpyD, de bastante malos a muy malos. Es decir, que el bipartismo se queda en imperfecto, pero se queda.

Un experto en emociones _ un emocionólogo, que ha de ser nueva especialidad de la psicología _, dijo esta noche que se había votado en clave de venganza, que es el sentimiento que él atisba de entre los nuevos números en muchos consistorios y parlamentos.

No nos gusta el diagnóstico, no solo porque la venganza es el placer de los mezquinos, sino porque estamos convencidos de que influyeron otros objetivos más elevados, como por el ejemplo, el ánimo de aumentar el control de los administradores, el deseo de que se lo trabajen _ empezando por las mesas de negociaciones _, el mensaje de que no todo está ganado para siempre y también, por qué no decirlo, unas porciones de curiosidad por ver cómo gobiernan siglas que no son tradicionales, pero que a partir de ayer, comenzarán a serlo.

Comenta