El Día del Indeciso

Hommer solo tenía delante bipartidismo

Hoy se celebra en toda España el Día Nacional del Indeciso. En esas circunstancias se encuentra una gran masa de votantes que no ha expresado nunca la intención de su papeleta este domingo y que si finalmente no opta por abstenerse en su totalidad, inclinará el resultado hacia unos guarismos nunca antes reflejados en las encuestas.

Y aunque en todas las citas electorales hay indecisos hasta el momento exacto de la introducción en urna, nunca como hasta ahora se habían dado porcentajes tan elevados.

También es novedad y paradójico que entre comunidades y grandes ciudades, los extremos estén ocupados por Barcelona, con el mayor porcentaje de voto sin decidir, nada menos que un 47 por ciento, y Madrid, con un 31,7, que es la cifra menor. En el 2011, esos porcentajes eran del 20,9 y del 16, respectivamente. Es decir, que se han doblado.

No parece muy arriesgado deducir que las razones principales de esta subida guardan relación directa con la presencia de dos opciones inéditas y con las dudas que se plantean, tanto hacia lo malo conocido, como hacia lo bueno por conocer. Dicho todo ello en gruesos trazos, porque el carácter municipal y autonómico de la convocatoria precisa de análisis individualizados de cada caso, de ahí esas diferencias abismales entre los indecisos de las dos principales ciudades.

Con este panorama, el 15M pretendía convertir el Día del Indeciso en su día conmemorativo e inclinar la balanza hacia uno de los lados, pues aunque no son siglas que se presenten, todos sabemos a quiénes pretendían favorecer. Pretendían o pretenden, porque a saber el guirigay que planean organizar hoy. Cuando se piensa que la norma que rige la democracia es papel mojado, brotan legisladores como setas. Feliz reflexión a quienes la necesiten.

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