Sin plan, ni concierto

No sin mi maleta

Hubo un gran fraude sin un gran plan. Ésa es la gran frase con la que Griñán despacha el gran robo de los 1.200 millones de euros.

Algo había que reconocer y optó por admitir que sí, que el fraude fue de los que crean afición.

Prueba de que la creó es el resultado de las elecciones andaluzas, que proclama con todas las letras: Queremos más de lo mismo.

Pero ya sabemos otros detalles. Por ejemplo, que el plan no era gran cosa. No se habían parado a estudiarlo con todo detalle, sino que fue saliendo sobre la marcha. Hoy robamos un poquito aquí, mañana allí, e falando, falando, llegamos a los 1.200 millones del ala.

Es lo que tiene la corrupción a la española, que se improvisa mucho. Nada que ver con la nórdica o la anglosajona, donde desde el principio se saben los euros y los céntimos que se van a birlar y donde cada paso responde a una planificación estudiada por expertos en la materia.

Aquí, tanto podía haberse llegado a los 1.200, como a los 2.100. Es un método con ventajas e inconvenientes. Nunca sabes hasta dónde puedes cargar la pala, pero al mismo tiempo, ¿cómo vas a detectar el plan si no lo hay, o es muy pequeñito? Imposible. Aunque seas el presidente de la Junta.

_Señor presidente, hemos descubierto una birria de plan, que si se cae de la mesa, se mata.

Como aquel bichito de la colza que interrumpió la brillante trayectoria del nieto de Rof Codina, Jesús Sancho Rof, cuando era ministro de Sanidad.

_ Nada, nada; aquí solo estamos para los grandes planes. De modo que déjelo como está y no me vuelva a molestar por pequeñeces.

Dicen que de grandes cenas están las tumbas llenas, pero aquí también se ve que de pequeños planes, se cocinan grandes flanes.

Un comentario a “Sin plan, ni concierto”

  1. SEito

    Acabo de leer la edición en papel y he visto la esquela -supongo dado mi desconocimiento del todo LUgo- del fallecimiento del padre de su esposa, por lo que les mando un abrazo afectuoso .

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