Encauzando

La primavera horribilis del PP está dejando al descubierto más corrientes subterráneas de las convenientes en cualquier sistema fluvial. Quizá sea un delta, una albufera, un arrozal.
Para un partido, que ha de ser un todo en sus partes dispersas, la capilaridad de las zonas superiores ha de estar limitada por el umbral de lo inundable, pues de lo contrario se anega y no le permite cumplir sus cometidos; en este caso, labores de oposición. Todo el esfuerzo se centra en nadar para no verse arrastrado por las aguas.
Desde que finalizó el recuento de votos en marzo se veía venir que la corriente marianista, es decir, la oficial hasta el momento, no llegaría pimpante a junio; pero de esas sospechas a esta realidad media la misma distancia que del río Sequillo al Amazonas. Sin apartarnos de su cauce ya se habla de líneas duras, líneas blandas y terceras vías. A su alrededor fluye la aznarista, que, por lo que se ve, es una corriente alterna. Un Guadiana de bigotes.
Por meandros que se cruzan, sumergen y superponen discurren la esperancista y la gallardonista, nunca declaradas y siempre presentidas. Para que luego digan que el Manzanares es un aprendiz de río.
Sangilismo, ratismo, mayororejismo califican torrenteras de gran, mediano o pequeño caudal. Cualquier apellido tiene hoy detrás un topónimo acuático. Al menos eso percibe el espectador maravillado ante tamaño despliegue de riqueza hídrica e ideológica.
El fraguismo, a diferencia del gollismo, el peronismo, el maoismo o el leninismo, se encuentra atrapado en sí mismo, como un pantano. Mucha agua, pero sin corriente. Posiblemente ése sea también el futuro inmediato del castrismo.
El PP representa hoy por hoy el paradigma de la democracia. A una corriente por cabeza. 

7 Comentarios a “Encauzando”

  1. guimitu

    españa es la octava potencia industrial del mundo pero somos la primera potencia del mundo en “guimitu” y ahora este asunto esta peor visto que tener la lepra o ser yonki o ludopata y todo el mundo se afana en hacerse una cura de desintoxicacion a escondidas para que nadie sepa que se metian por la nariz la boca los oidos el “guimitu” de dia y tambien de noche.
    rajoy quiere saber el alcance y naturalmente esto es una informacion de alto secreto incluso para las voces mas significadas y eso le va a costar la mano y la mesa.

  2. SEito

    Continuo en Bitácoras pretéritas.Ayer vi una de Marzo con una Clasificación,que no dió una en el clavo respecto de lo que va siendo el nuevo Equipo de Rajoy . Y nada más , son sus Elecciones y es su problema.

  3. Jabato

    Totalmente de acuerdo con el encabezamiento de la bitácora de hoy: el Partido Popular se encuentra en un momento de furor democrático interno tal que puede decirse que las corrientes ideológicas dentro de ese Partido son como las cabezas: cada uno tiene la suya.

    Por lo que estoy viendo, algún “submarino” o infiltrado de Pepiño Blanco ha conseguido colarse en el ordenador de navegación del PP y lo maneja a su libre albedrío y sin que nadie se entere, ya que parece que todos los pasos que se están dando van orientados a mantener a Zapatero en el poder por lo menos tanto tiempo como a Felipe González. No se me ocurre otra explicación a la interminable serie de despropósitos con la que los dirigentes populares nos están regalando.

  4. Manel

    Lo que nos faltaba. La culpa de la crisis del PP la tienen Pepiño Blanco y Zapatero. Amosombre.
    Señores de estribor: con la que está cayendo en el PP, al menos tengan la dignidad de reconocer que el partido del gobierno está actuando con una gran discreción y respeto. Lo cual tiene su mérito, a mi entender, especialmente teniendo en cuenta que el PP tiene por costumbre lanzarse a la yugular a la mínima.
    Por tanto, dejémoles que resuelvan los problemas que ellos mismos han creado.
    A mi entender, el problema de la derecha española está en que hay dos modelos muy diferentes : una, consciente de la necesidad de modernizarse, de estar a la altura de la derecha europea, que intenta abrir espacios de entendimiento con los demás, consciente de que si quiere gobernar tendrá que pactar; y la otra, dura, bronca, con tics del pasado, sin capacidad de diálogo, que puede hacer mucho ruido pero que es muy difícil que llegue al poder.
    Su éxito futuro depende del resultado de esta lucha por el poder
    Salutacions cordials.

  5. MIRANDA

    En música, en cine, en literatura, hay un factor que es el “tempo”, cuyos desajustes producen piezas infumables, incluso cuando sus elementos eran prometedores.
    En política, el “tempo” manda todavía más. Recordarás boss cómo demandábamos , incluso clamábamos por la oportunidad de un cónclave, previo a las elecciones, en el que Rajoy supuestamente espigaría lo mejor del partido para intentar seriamente ganar las elecciones.
    El pontevedrés se quedó como don Tancredo, en aquellos meses de oro, frente a un gobierno desnortado que enfilaba los acantilados , previsiones de crisis, crispación, guerracivilismo , paZtos con “gente de bien” que pone bombas, buenismo a tutiplén, pepiñismo, y todo lo que entraña la zapateridaZ. ¿O debería decir el rodriguismo?
    A pesar del envite de autopropulsión del más gallardo de los Borgia, y de la contrarréplica de la presidenta, don Tancredo olvidó el “tempo” y las témporas, y se quedó mirando las musarañas, en vez de pergeñar ese equipo fetén QUE HABRÍA GANADO LAS ELECCIONES, con lo mejor del primer aznarismo y Europa en el horizonte.
    Era tan evidente que se le pasaba el arroz, que hasta yo me ofrecía por aquí como asesora áulica desinteresada para empujarle a la piscina. No hubo nada que hacer. Ni hubo cónclave, ni hubo debate, ni hubo nada.

    Ahora, totalmente fuera de tiempo , los conflictos entre declaraciones de doble filo, aceradas invectivas, mesnadas mediáticas metiendo cizaña, veneno en la piel, amistades peligrosas, emboscadas, motines, conspiraciones, personalismos, todo eso que debería pertenecer al área de la privacidad del partido, está dando de comer a los trolls, como dicen por aquí.
    ¿HABIA NECESIDAD DE MONTAR EL PIFOSTIO? No la había. Tenían los mimbres para confeccionar un buen cesto. Y tenían enfrente a un gobierno buenista, torpe e ineficaz, que ganó las elecciones gracias al márketing, las trolas y las ofertas de dinero modelo charlatán de feria.
    Ahí están los familiares de ancianos y dependientes , esperando sentados las ayudas que les prometió RodrigueZ. Y los jóvenes que se emanciparon y alquilaron piso contando con un dinero que jamás ha llegado.
    El PSOE, antes de ser ZPSOE, tuvo grandes debates internos, con Almunia, Borrell, Bono, Maragall y otros. Pero su grey mediática mayoritaria aplicó la sordina y aquí no pasa nada.
    El zafarrancho que están montando los fedeguicos y los gabilondos con la situación popular van de la mano, a quien peor, mejor.
    Las alarmas europeas disparadas con la CRITICA situación económica española, el colapso de Justicia, Sanidad y Educación, la multiplicación de cargos y puestos altamente remunerados, la escopeta nacional del cazador de cérvidos Bermejo , el descontrol de la inmigración y la delincuencia, lo crímenes de ETA que no descansa , y sobre todo la convicción de que llevamos al timón a un perfeZto ineto con una trouppe de liliputienses , el despotismo naZionalista, todo ello obliga al primer partido de la oposición a ponerse las pilas y ejercer su papel, que no es precisamente preguntarle al espejito-espejito de la madrastra quien es el más guapo del club.

  6. Javier Castuera

    Me hace gracia el tema de María San Gil, que dice que tratará de recuperar la confianza en Rajoy. Pero eso es realmente una tarea imposible pues la confianza es una cuestión de fe y de creencia, no depende de la voluntad ni de la razón. La voluntad de creer presupone una continua y constante incredulidad. Y hay que desplazar a la razón, apartarla de la vida política, para que deje lugar a la fe, o mejor dicho, a la necesidad de fe en los dirigentes políticos. El problema de San Gil es común a toda la actual clase política, generada con la voluntad de creer en el consenso de la Transición. Sin desconfianza general no se habría impuesto la exigencia de consenso entre partidos. La perdida de la confianza es un fenómeno, como el tiempo físico, de carácter irreversible. La recuperación de la confianza es un simulacro de la voluntad de creer. Lo que se restablece ya no es la confianza, sino el mutuo interés.
    Nadie ha dilucidado aún la diferencia que separa a la fidelidad, base de la confianza sentimental entre personas, de la lealtad, soporte de la constante conducta de adhesión racional o intuitiva a una causa objetiva. La fidelidad cree “en alguien” de fiar. La lealtad cree “que algo” es verdadero o valioso. La confusión entre fidelidad subjetiva y lealtad objetiva, producto del pensamiento único, está tan generalizada en España que hasta el Diccionario de la Academia las considera voces sinónimas.
    Los partidos piden fidelidad al jefe a costa de la lealtad a su causa de ser, a sus principios fundadores. Así, Obama reclama en EEUU la vuelta del Partido Demócrata a la coherencia de los partidos de principios, es decir, a la lealtad como virtud superior a la de fidelidad al mandamás. En España, la cultura política de la Transición se ha derivado de la suprema deslealtad a los principios de libertad política, democracia formal, justicia legal, honestidad personal y patria común. Es normal que, siendo la fidelidad mera condición de supervivencia en el poder, nadie se fíe del Rey, ni de nadie. No solo en el PP. Sucede lo mismo en el PSOE. Pero éste, al tener a su disposición las prebendas del poder gubernamental, tiene más capacidad de mitigar y apaciguar los motivos de infidelidad con promesas de “mejor estar”. Se está viendo en el conflicto actual sobre la financiación de las comunidades autonómicas.

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