El desayuno

Tiempos aquellos

Cuando Bono se definió como socialista, cristiano y defensor de España, le faltó por añadir, “y si hace falta, también soy de Podemos. Siempre podemos mejorar”.

Pedro Sánchez se habrá desayunado hoy con una de esas informaciones que se indigestan al instante de consumirse, como las sales de fruta, pero al revés. Y eso que algo de la tostada tenía que olerse, pues vino anunciada por aquella reunión amistosa _ ni secreta, ni partidista, ni conspirativa _, con el señor Iglesias en el domicilio del señor Bono, porque “mi casa siempre está abierta para gente decente”.

Pues estamos bonos, porque la reunión ha resultado ser partidista y conspirativa. Lo de secreta no pudo ser porque se filtró, pero nadie asegura hoy que en un principio se pretendiese.

El fuego amigo es especialmente pesado a cualquier hora del día, pero por la mañana, con el desayuno, tiene que sentar como un tiro en el estómago, ya lo dice su nombre.

Que un expresidente del Gobierno y un expresidente de comunidad autónoma de tu partido coqueteen, ayuden o directamente desembarquen en la formación que sobre el papel más daño puede hacer a tus intereses electorales, ha de doler lo que no está en el escritos, vulgo, un huevo.

Y si ambos personajes fueron los que en su día se disputaron la secretaría general de tu partido, la que ahora ocupas tú, más todavía. Ambos rivalizaban en entrega al partido con Matilde Fernández y Rosa Díez. De los cuatro queda Matilde, aunque como valedora de Tomás Gómez, tampoco se puede decir que le luciese el pelo.

Bono y Zapatero. Zapatero y Bono, dos hombres y un destino, pasar a la historia como paradigma de la ruindad. ¿Lo conseguirán? A Pedro Sánchez le toca mover pieza y si no lo hace, puede quedarse con una úlcera crónica.

Un comentario a “El desayuno”

  1. Bartolo

    Joer Cora, ya sabemos que ZP abrió el tarro de las pestilencias (Libertad Digital dixit), con todo respeto, pido que escribas sobre los guardianes de las esencias.

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