Más perogrulladas

El Pero Grullo francés

Sostiene Zapatero que el concepto de nación es discutido y discutible, e incluso a muchos que le oyeron les pareció una idea brillante, aunque sea decir nada.

Vino aquello a justificar una gobernación sin criterios estables sobre territorios y competencias, cuando precisamente la existencia de las diferentes opciones políticas se basa en que casi todo, excepto el concepto de nación, es discutido y discutible.

Ocupando honores de gran titular, como lo haría en su momento el descubrimiento de la rueda en caso de haber prensa, dice hoy Gasol que en EE.UU. es inconcebible que se pite al himno, entre otras razones, porque se cumple a rajatabla el principio según el cual la nación no es discutible, salvo en los foros de filosofía del Derecho, que es donde creía encontrarse Zapatero cuando pronunció su ser o no ser España.

Él, al igual que otros agentes patógenos que alcanzan poder, influencia y relevancia sin haber superado los test de eficacia, hacen posible que una obviedad tan supina como la de Gasol se anuncie como el hallazgo de la piedra filosofal.

Y no se crean que es el único. Gabilondo, el candidato del PSOE en Madrid, está a la altura de Gasol, aunque no resulte fácil mirarle por encima del hombro, con otra frase reveladora de hoy mismo con la que legitima construir los gobiernos en torno a la lista más votada, que es planteamiento sin tacha.

Españoles y franceses rivalizamos en cuál de los dos pueblos tiene el pensador más rotundo. Si Pero Grullo nosotros, o monsieur de La Palisse ellos. El nuestro nos enseñó perogrulladas, como que a la mano cerrada llaman puño, y el francés, lapalisadas, que así las bautizan allí. Cualquiera de los dos podría competir hoy en los titulares. El francés, por ejemplo, dijo de un político que no habría tenido rival… si existiese él solo en el mundo.

Comenta