Casi entramos

Casi entramos y Rosa

Uno de los mensajes del domingo que no tiene vuelta de hoja es el fiasco de UpyD en líneas generales y su hundimiento total, si examinamos solamente la comparación con Ciudadanos.

Consecuencia lógica es que le pidan a Díez la dimisión, y resistencia comprensible es que ella no la adopte.

La guinda la pone su candidato, Martín de la Herrán, que ha tenido la humorada de hacer balance con un chiste que sentó fatal en estas horas tan aciagas para la formación. Ha escrito Martín por mensajería: “Casi entramos”, y al pobre le dicen de todo, menos viva la madre que te parió.

Si se demuestra lo contrario, se rectifica; pero a ojos cegarritas la principal razón de estos resultados se encuentra en las últimas conversaciones que Díez y Rivera mantienen con vistas a fundirse, y sin motivo aparente _ o al menos, motivo que se transmita como suficiente _, aquello se concluye con un combate nulo de nulos resultados y nula nulidad.

Fue en el hotel Eurobuilding y una vez rotas las negociaciones, ambos se levantan destrozando con saña al contrario, de modo y manera que si el pacto se prolonga, tienen que sacar sus restos en bolsas de plástico como las de la policía científica. “Miren, aquí hay una oreja de Rosa”. “Pues aquí han tirado el metacarpiano segundo de Rivera”.

Fue una suerte que dejasen el amor de tanto usarlo, porque así los dos todavía están vivos, aunque políticamente, uno mucho más que otra.

Por hache o por be, por habilidad, o por certeza, el que ahora sale triunfante de Andalucía supo sacar tajada de aquella escaramuza diciendo al personal que era Rosa y no él, la afectada de divismo.

Si a eso añadimos que le gana por labia, coherencia y optimismo, el 9-0 del Sánchez-Pizjuán es justo resultado. Los derrotados se han de conformar con que “casi entramos”.

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