El enemigo España

La judeo-masónica estructurada

Una vez en el poder, para lograr una propaganda política eficaz, mandan los cánones la conveniencia de señalar a un enemigo exterior al que echar las culpas de nuestros males, contra el que descargar las iras y al que responsabilizar en último término de cualquier fracaso, porque evidentemente, nosotros siempre lo hacemos todo bien y somos buenos chicos hasta donde pone Toledo.

Por el contrario, si todavía no hemos alcanzado el poder, el enemigo a determinar debe ser interior, y en ese caso el ideal es quien lo ocupe.

Estas enseñanzas se atribuyen al conocimiento del ministro de Propaganda de Hitler, el fiel Goebbels, pero en realidad se venían practicando desde tiempos inmemoriales. Él solo las sistematizó.

En la última semana España ha sido elegida como enemigo por Venezuela y Grecia, mejor dicho, por sus gobiernos; lo cual nos permite establecer varias evidencias. La primera es constatar lo mal que tienen que irles las cosas a ambos para dar por bueno ante sus respectivos pueblos que la causa de su atribulada situación se llama España, y no algo más cercano a sus respectivos órganos de administración.

Hemos de suponer que entre el pueblo griego y el venezolano la revelación retumbe en sus oídos como retumbaba en los nuestros cada vez que Franco se refería a la conspiración judeo-masónica para justificar que la economía no creciese lo que a él y a todos nos gustaría.

Teniendo en cuenta que España ya era el enemigo por antonomasia del gobierno catalán _ admitida esa paranoia que se gastan entre lo interior y lo exterior _, y a poco que se anime Corea del Norte a declararnos su enemistad, acabaremos el año siendo uno de los países más poderosos de la tierra, y casi sin dar golpe. Bueno, golpe es lo que Maduro y Tsipras dicen que damos, pero no es creíble porque aquí siempre fuimos de mucho vacar.

Comenta