Elogio a Xan da Cova

Cuestión de subir y bajar

Ignoro las razones últimas que animan al clérigo Sheij Bandar al Jaibari para salir a estas alturas con la teoría que desbarata a Galileo y proclama: Eppur non si muove. Y sin embargo, la Tierra no se mueve.

Las desconozco, pero intuyo que alguna de índole religiosa tiene que haber para que este buen hombre con pinta de Kareem Abdul Jabbar en sus años mozos, pierda el tiempo y se lo haga perder a los internautas que se despiporran con su teoría.

El caso es que viéndolo explicarse con un vaso de agua en la mano no pudimos sustraernos del recuerdo de aquel gallego genial que fue Xan da Cova, y que tan bien conocen Goretti Sanmartín y Alonso Montero, entre otros. Don Xan había inventado, además del paraguas pirandárgallo y del idioma trampitán, un globo aerostático que serviría de transporte gratis y universal, pues subidos a él y gracias a que la tierra se mueve, podríamos estar al cabo de una hora en Italia y al cabo de dos, en Grecia, tomando café con Tsipras. La tierra avanza, el globo no se mueve y listo, bajamos en la plaza Sintagma.

Sheij Bandar al Jaibari dice lo mismo, pero con conclusiones a la inversa. Si la tierra se moviese, razona el clérigo, bastaría montarnos en un globo para que al cabo de las horas estuviésemos bajando a cien kilómetros de donde hubiésemos subido. Pero como no se mueve… subes en Rozas y bajas en Rozas.

Ítem más, razona la lumbrera. Si hubiese rotación y tomásemos un avión hacia Occidente, jamás llegaríamos a nuestro destino porque iríamos como un caballito amarrado al carrusel. Por lo tanto, no se mueve y gracias a lo cual, sí llegamos.

Convendrán que Xan da Cova era un genio y este Sheij Bandar al Jaibari, un indocumentado. Suerte tiene de que la Inquisición está a la baja y no lo someterán a la prueba caldaria.

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