Karin y Dios

Karin Silveyra, cerca de ser Dios

La atea Victoria Abril _la etiqueta es suya, que conste _, hizo profesión de fe laica cuando la entrevistaban Marta Rivera de la Cruz y Boris Izaguirre. A nadie le habrá extrañado, porque por fortuna, a este lado del Edén hace años que la conciencia dejó de ser competencia del Consejo de Ministros. Otros muchos por ahí adelante no pueden decir lo mismo, pues pagan muy caro su ateísmo si de él se enteran las autoridades civiles, casi siempre confundidas con las religiosas.

El caso es que a la chica no le salen las cuentas teológicas, y después de mucho estudiar metafísica analítica en el Círculo de Viena, se nos ha hecho atea por correspondencia. No pasa nada. En esta vida hay que ser ateo por lo menos en dos ocasiones, a los 18 años y cuando tu equipo pierde la final de la Copa de Europa por un penalti injusto en el último minuto.

El caso es que doña Victoria seguía muy pimpante hablando de lo bien que lo pasa en París sin coscarse de los follones de los vulgares españoles Pirineos abajo, cuando de repente nos suelta que a lo que sí le tiene mucha fe ¡es al horóscopo del ABC! valga el pareado. Bieito Rubido tuvo que dar un pinchacarneiro con doble tirabuzón mortal hacia atrás si lo oyó en directo, y en diferido, si se lo contaron.

Victoria Abril está convencida de que Karin Silveyra, la tradicional encargada del horóscopo en ese diario, acierta siempre, sabe de astros y conjunciones; de cometas, planetas y constelaciones; sabe que si Saturno está en la casa de Marte, malo, malo, y si a Venus le toca alinearse, el amor llama a tu puerta. Hay que ver las cosas que se aprenden en París, que para algo es la ciudad de la luz. Hay un orden universal, pero no se llama Dios. Se llama Karin Silveyra.

Pues cuando se entere Victoria de que Karin es católica, apostólica y romana, se va a caer de culo.

Un comentario a “Karin y Dios”

  1. Manuel Gomez Casas

    También soy católico practicante como Karin y me fío mucho de sus predicciones, en especial la que me hizo en Diciembre pasado sobre el año 2019, que sería muy bueno para mí y lo está siendo, pues he conocido a la mujer de mi vida, algo que no imaginaba a los 71 años, pero que me ha demostrado que la edad avanzada no es impedimento para conservar la alegría de vivir con optimismo, si tenemos clara la transcendencia de nuestras vidas en el Universo y creemos en la vida eterna. Gracias Karin!

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