En septiembre, la vendimia

Octubre 2013

No es que sea un año de elecciones, sino que en algunos meses de este año NO habrá elecciones. De cómo quedemos para vivir el 2016 no lo sabe ni Nostradamus y mira que al tío le gustaban las predicciones a largo plazo.

Artur Mas, alias el Cansino, está empeñado en demostrar que no tiene ni pajolera idea de gobernación e insiste en el único argumento que le puede sostener como político, el de un futurible indemostrable y catastrófico: Yo no sé gobernar una comunidad autónoma tutelada por un estado, integrada en Europa y subvencionada por ambos; pero sí puedo ser un gran dirigente de una Cataluña desgajada de ambos paraguas y libre de la penosa exigencia que le obliga a recibir cada cierto tiempo los fondos necesarios para pagar el agua, la electricidad y el colegio de los niños.

Es formidable que alguien, además de su mujer, pueda creérselo, pero a la vista está que la labor de propaganda de las últimas décadas ha hecho estragos en el sentido de la percepción de algunos catalanes, tanto que a Pujol le piden autógrafos por la calle; o sea, manda huevos, dicho todo con gran finura.

El Junqueras está que no se lo cree. Lo tiene comiendo de la mano y hasta se hacen fotos abrazados, como los alpinistas que llegan juntos a la cumbre del K2, aunque en el camino le haya tirado por tierra la cordada diciéndole que de listas conjuntas, tururú.

Ahora que ya tiene lo que quería, asistiremos a un paulatino desapego de don Oriol hacia don Arturo con el fin de llegar a septiembre lo mínimamente juntos para que lo parezca, y lo máximo separados, para que lo sea.

¿Y los constitucionalistas? Pues no se sabe. Teniendo en cuenta que en el proceso hay de todo menos Constitución, estarán estudiando la manera de seguir la marcha sin perder el paso, la cordada y la cantimplora.

2 Comentarios a “En septiembre, la vendimia”

  1. MIRANDA

    Se nos abren las cannes tolendas pensando en un año jalonado de elecciones y su ruidosa parafernalia, boss.
    ¿Se ha parado alguien a pensar cuanto ahorraríamos si todos los comicios tuvieran lugar el mismo día?. Locales, autonómicas, nacionales, todo en el mismo paseo por las urnas, que serían tres diferentes, cada uno para lo suyo.
    Qué comodidad! qué simplificación! Qué ahorro! Y qué coñazo publicitario nos ahorraríamos!

    Estos catalanistas, convencidos de que las palabras son lo que ellos quieren que sean, siguen buscando nombre al invento este de la autodeterminación secesionista que se les ha metido entre ceja y ceja.

    Primero quisieron celebrar un “referéndum”, que fue rechazado por el Congreso al carecer de competencia estatal.

    Después lo llamaron “consulta popular”, que no pudieron llevar a cabo y se quedó en una mera intentona, al ser suspendida por el TC y el gobierno.

    Más tarde lo etiquetaron como “participación ciudadana”, también suspendida por el TC además de dar lugar a una querella de desobediencia, prevaricación, malversación y usurpación de funciones contra Arturet y otros miembros de su gobierno.

    Tras la cosecha de fracasos, sus Más y sus menos han decidido anunciar unas “elecciones plebiscitarias”, que suena más pomposo, a ver si así cuela el intento de camuflar mezclando unas elecciones autónómicas con una consulta secesionista. Es previsible que tal proceso tramposo vuelva a ser anulado por fraude de ley. Naturalmente, el punto básico del plebiscito es la independencia de Cataluña, con la esperanza de obtener una mayoría suficiente y el apoyo de ámbitos internacionales.

    No la llames Maruja por llamarla María, el hecho es la proclamación urbi et orbe de una rebelión, anticonstitucional, ilegal, antijurídica, fraudulenta, antidemocrática, totalitaria y definitivamente desleal con quienes les pagan las facturas y cuya unidad y convivencia aspiran a quebrantar.

    Así es que, de espaldas ya totalmente a la madrastra España y su reglamento constitucional, Arturo Mas y sus socios están preparando nuevas estructuras políticas para los nuevos tiempos de independencia ….convencidos de que el Estado español y sus instituciones se van a cruzar de brazos resignadamente para consentirlo.

    Fue el 6 de octubre de 1934 cuando el presidente Lluis Companys declaró unilateralmente la independencia de Cataluña. Desde el balcón presidencial, proclamó la República Federal Catalana y la ruptura con el Gobierno de la República Española, el cual declaró inmediatamente el estado de guerra.

    Se entabló un verdadero combate, que apenas amaneciendo, terminaba con la capitulación y entrega del puñado de mentes acaloradas, el gobierno de la Generalidad, los concejales de su partido y demás responsables del esperpento, que se rindieron a las fuerzas, se entregaron y fueron trasladados al Cuartel general de la Cuarta División .

    Diez horas duró aquel “Estado Catalán”, y es que todos los ideales son respetables siempre que no se impongan de forma ilegal y violenta. De algo debería servir la experiencia de este único antecedente de intento de rebelión a esa pareja patética que son Oriol y Arturo , que siguen sumando chascos y fracasos hasta el desplome final.

    Porque por muy pasivo y pastelero que pueda llegar a ser don Rajoy, si una parte del territorio nacional proclama la independencia, atentando contra el interés general de España y despreciando la soberanía del pueblo español, estará desacatando la Constitución y demás leyes impuestas a los dirigentes de la C.A. de Cataluña, situación límite que exigirá actuaciones y medidas igualmente límite contra los (ir)responsables que se ponen y nos ponen al borde del precipicio con la cimitarra en los riñones.

  2. Bartolo

    Me gustaria saber su opinión sobre el comunicado de un partido que no es de la izquierda precisamente y dice lo siguiente:
    “ALDE(Alianza de Liberales y Demócratas Europeos), reunidos en Barcelona el 18 de diciembre de 2014; quieren expresar su profunda preocupación por la aprobación en el Parlamento español de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana mediante la mayoría absoluta del Partido Popular español. Esta ley corre el riesgo de minar importantes libertades civiles, por limitar de forma muy activa los principios liberales aceptados por nuestra familia política. Deseamos solicitar una declaración pública de interés y preocupación por parte de los miembros del Comité Directivo de los Miembros Individuales del Partido ALDE y desde el Comité Ejecutivo de ALDE. Yo, ni soy Charlie, ni dejo de serlo, depende”.

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