Intolerancia, cero con dos

¿Camisa o guerra?

Todos somos bastante intolerantes. De hecho nos animan para serlo más. Ante la corrupción, tolerancia cero, nos proponen desde las instancias políticas. Sí, sí; cero al cuadrado, no se preocupen por nosotros y preocúpense ustedes por los que tienen cerca.

Los independentistas proclaman la intolerancia frente a quienes no lo son y decretan razzias y yihad sobre todo los que se les viene a la cabeza, con especial fanatismo intolerante en asuntos de lenguaje. Que no se pueda hablar castellano en el patio del colegio, por ejemplo; o que el comerciante no pueda anunciar sus productos como le venga en gana. Y hablando de productos, que éstos nunca sean bailarinas sevillanas, por supuesto; ni toros, ni donquijotes de plástico.

Los hay tan espabilados que son intolerantes contra quienes los critican. Nos tienen manía, repiten como los niños que así justifican sus suspensos. Sueñan con alcanzar el poder para ponerse más intolerantes todavía, para amarrarse a él y para no soltarlo en los días de la vida. Si fuesen los primeros a lo mejor colaba, pero nos salen dictadores intolerantes por las orejas.

Otros toleran la blasfemia, pero no a quienes no la toleran. Lógico, es intolerable, como los toros y casi casi, como las bailarinas sevillanas. ¿Y la Semana Santa? Ah! Eso es muy fácil. Se pregunta a los ciudadanos.

Fantástico. A los ciudadanos se les pregunta si hay que ser intolerantes. Políticos así marcan tendencia. Antes de prepararse para luchar contra Hitler, Churchill debió hacer un referéndum entre los ingleses para saber si preferían sangre, sudor y lágrimas, o vestir directamente la camisa parda, con el ahorro de vidas que eso significaba. Quién sabe. En los tiempos que corren, con tanta intolerancia a la guerra, a lo mejor la ganaban los nazis y bien para todos. Para todos los nazis, naturalmente.

3 Comentarios a “Intolerancia, cero con dos”

  1. MIRANDA

    Tolerantes si, mientras no nos toquen nuestra civilización, nuestros derechos y libertades que incluyen la libertad de expresión y opinión, el uso de la lengua oficial del país, la adscripción religiosa que cada cual elija y la Constitución vigente que incluye la unidad del país.

    Intolerantes si, hasta el tuétano, contra la forma corrupta de gestionar lo público que se ha instalado en esta democracia de mínimos, donde uno tiene la sensación de moverse por una enorme cloaca en la que, cada día, algún juez, con el eco mediático consiguiente destapa alguna alcantarilla.

    Lo más desolador es que, pase lo que pase, al final los capos de las mafias de amiguetes y negocietes no van a la trena, algo comprensible si se considera que los jueces son nombrados por los partidos políticos. Por cierto, otro de los compromisos fallidos de don Rajoy, que prometió separar la Judicatura del poder político.

    Ahí tenemos ahora el tinglado de los Pujol-Ferrusola, con 73 empresas propias más las participadas, trasiego de miles de millones a los paraísos, inversiones e ingresos jamás contabilizados por el Fisco…. envueltos en la complicidad silenciosa de los medios y tribunales catalanes, y sabemos bien que jamás dormirán en prisión como la Pantoja, o como el infeliz que robe una tele de plasma en un Supermercado.

    Preocupa sinceramente saber que no se trata de casos puntuales de cuatro desaprensivos, sino de un cáncer extendido por el corpus social , una práctica comúnmente usada y, peor aun, aceptada.

    ¿Qué somos un país de pícaros? Seguramente algo hay, pero lo que ocurre es que no existe control del manejo del dinero público, ni se exige responsabilidad rigurosa con penalizaciones contundentes por lo que el “sobrecogimiento” recalifica, revaloriza, enchufa, otorga permisos, aumenta la edificabilidad y convierte el monte en orégano.

    Y , claro, con ese ejemplo de arriba, los de abajo (especialmente los que se mueven al calor de los partidos y sindicatos) ponen en marcha todo tipo de triquiñuelas, desde las simples a las sofisticadas, parar sacar partido de los agujeros de la ley o la administración, los dineros distraídos o los pesebres de todo tipo.

    Tolerancia cero con la corrupción de la gestión pública, boss, porque estamos convencidos de que si se investigase con sumo interés, saltarían muchos más casos de los incontables que ya se conocen.
    Por eso exigimos un poquito de por favor de los (ir)responsables, que ya está bien de trincar, de tarjetas negras, dietas falsarias, sobornos, viajes y comilonas gratis total, coches y séquitos, casoplones en barrios residenciales, carguiños vitalicios, trasiegos con cajas y bancos, sindicatos y partidos.

    !Que ya está bien, meus! Que hay que dar la vuelta al Sistema como un calcetín para que pierda su carácter corruptor y corruptible, perverso y pervertidor. Que hay que controlar todo y a todos, cada euro, cada acción y gestión.

    Que ya va siendo hora de mandar a casa a tanto mediocre chupatintas y cantamañanas que hace del manilleo una carrera vitalicia, convirtiendo el noble ejercicio del servicio público en un tinglado de parásitos caraduras, mientras crean más y más cargos innecesarios para colocar a toda la parentela y l correligionarios. !Cogno, si es que tenemos triple de maquinaria publica que en otros países europeos más ricos!

    Y siguen alternándose los partidos y ninguno se atreve a tocar la estructura que mantiene a los suyos en lo alto del andamiaje, aplicados todos a la teta nutricia de lo público. Y siguen manejando a jueces, magistrados, policías, periodistas y demás colaboradores necesarios, mientras dicen y prueban que “El dinero publico no es de nadie, no tiene dueño”.

    Y los españoles se lo creen y se dejan esquilmar en lugar de plantarse y exigir que devuelvan todo lo expoliado, incluidas, casas, coches, fincas , barcos y cuentas en el extranjero.

    O, lo que es peor, en su justificada rabia y afán de revancha, se abrazan a un clavo ardiendo y se tragan las fabulaciones sibilinas de un puñado de aventureros, comunistas ultraradicales, devotos de regímenes totalitarios, corruptos, represivos y dictatoriales, caribeños e islamistas a los que asesoran (?) y para los que trabajan, con la intención de posesionarse del Estado español, ponerlo al servicio de su ideología antediluviana y fracasada, y anular los derechos y libertades de los españoles para implantar el ordeno y mando absolutista para siempre jamás, porque los dictadores llegan pero no se van nunca.
    Total, que buscan un remedio peor que la propia enfermedad. Estamos mejor que queremos, meu.

  2. SEito

    Que hayan estado en la manifa de París y en primera línea, tanto israelíes como palestinos y no haya estado el representante del aprox 25% de los franceses por sus ideas de extrema derecha, me hace reflexionar sobre la tolerancia y su marketing .

  3. Santa Compaña

    Tiene toda la razón el articulista, ahora bien, si se decide una intervención habrá que terminar la faena con sangre, sudor y ataúdes de vuelta a casa, toda vez que cuando Bush hijo, fue alborotar el gallinero de las etnias y del Islamismo que mantenía a raya el laico y sanguinario régimen de Saddam, ya se ha visto como quedó Irak, tras se jaztarse que se iba a implantar una democracia, y lo que quedó ha sido el caos y la barbarie ó sea, un rosario de la aurora.
    Y no aprendieron nada, crearon y financiaron los que se han convertido en Alqaeda para combatir a los rusos en Afganistán, y a pesar de que salieron rana, han vuelto a utilizarlos en Libia y Siria, esta vez con más participación de la France.
    Pues nada, veremos si España también está dispuesta a marcar tendencia, y a librar batallas con un ejército, que por lo que se oye por lo bajines, salvo los que están colaborando con la Otan, no está operativo.

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