Blanco y en botella

De las cincco escenas inferiores, la segunda a la izquierda

La fecha es propicia para que traten de colarnos alguna trola. Por eso, con el ánimo prevenido por la cercanía de los Santos Inocentes, realizo el diario repaso a la actualidad y me encuentro de bruces con una información sorprendente. Compruebo cuándo está fechada y en efecto, no puede relacionarse con el 28-D. Es más serio que eso.

Se trata de una información relacionada con el retablo gótico de Santa Isabel y San Bartolomé que existe en una de las capillas del Evangelio de la catedral de Barcelona.

La pieza, obra del pintor Guerau Gener, se remonta al año 1401 y en ella se incluye, entre otras escenas, un nacimiento en el portal. El Niño está perfectamente inmovilizado en el pesebre, su madre ora auxiliada por un ángel y san José cocina.

Podría interpretarse que es una escena de gran modernidad porque presenta al varón entre pucheros, pero no, lo que mueve a comentarios no es el papel hogareño del padre, sino una especie de gorro que Guerau Gener le ha puesto al personaje y que hoy se interpreta sin lugar a dudas, y como no podía ser de otra forma, como una barretina.

De ahí a suponer que en la cazuela se prepara una escudella típica de Navidad es tránsito que se realiza sin red. Y una vez identificados los dos elementos, la barretina y la escudella, el tercer paso viene exigido por las circunstancias: San José era catalán. No se sabe si de Reus o de más al norte, pero catalán, seguro.

Lo raro es que no lo hagan también del Barça, porque el personaje viste de grana al completo, que bien pudo ser la segunda equipación de la época.

Espoleados por el descubrimiento, estamos siguiéndole la pista a Jonás, porque si el tío se pasó tanto tiempo dentro de una ballena, seguro que era gallego de Morás. Y además rima.

3 Comentarios a “Blanco y en botella”

  1. MIRANDA

    Según la Nacional Geographic (versión vox populi digital), un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por no haber nacido allí, con escasa masa neuronal y aspecto no muy agraciado —a juzgar por el de sus jefes de manada.

    Camina habitualmente erguido excepto cuando se agacha a coger una subvención. Gusta de incurrir en la repetición compulsiva de consignas absurdas y delirantes falsedades, inculcadas por los mismos líderes a quienes aupó hasta la opulencia.

    Cada espécimen sigue siempre el mismo patrón de actuación social:

    1º Recita una letanía de mentiras y sandeces.

    2º Cuando alguien con una mínima inteligencia y escolarización elemental se las rebate, el catalibán se queda sin argumentos y contraataca gritándole: «Feixista!» (‘¡Fascista!’).

    3º Si su injuriado interlocutor responde con otro insulto, el catalibán recurre al victimismo cínico y le espeta con dolido mohín: «Maleducat» (‘Maleducado’).

    El catalibán, en época de apareamiento y fuera de ella, adolece de comportamientos contradictorios:

    – Se queja de un presunto imperialismo de España, pero ha confeccionado un collage anexionista con mapas de otras regiones al que pomposamente denomina «Països Catalans»

    – Pese a incluir a los valencianos en su fantasmagórico mini imperio, les niega el agua del Ebro y prefiere tirarla al mar antes que canalizarla para paliar su sed.

    – Denuncia incansablemente la existencia de un supuesto e intolerable “nacionalismo español”. En cambio, considera que el nacionalismo catalán, el suyo, ése sí que es bueno y legítimo.

    – Desprecia a los habitantes del resto de España, pero no le hace ascos a su dinero cuando compran la mayor parte de cuanto produce Cataluña.

    – Boicotea productos no etiquetados en catalán, pero se indigna y lloriquea por el boicot a su cava.

    – Detesta España. Pero ni se le ocurre proponer que el Barça abandone la Liga y compita sólo contra el Mollerussa, el Gramanet, el Gavà o el Atlètic Roda de Barà; contra equipos netamente catalanes.

    – Echa a la Guardia Civil, para luego suplicarle que vuelva a combatir a los delincuentes que asaltan sus chalés.

    El catalibán presume de demócrata y pacífico; y al que no lo crea, lo muele a palos o amenaza de muerte.
    Incluso hallándose en su hábitat, vive en permanente tensión por ilusorias conspiraciones maléficas que cree se ciernen sobre él y teme encaminadas a la eliminación de su especie.
    Posee una naturaleza cobardona y poco gallarda, que le lleva en sus rituales a taparse el rostro con caretas y pañuelos para evitar ser identificado.

    Ocasionalmente, puede establecer corrientes migratorias hacia el sur de Francia para pactar con la ETA, o esconderse cuando la situación se le pone políticamente fea en su medio ambiente.

    Numerosos vestigios indican que su número mágico es el 3: tripartito, TV3, Canal 33, corrupción del 3%… Ha evolucionado hacia costumbres funerarias asaz curiosas, como la de homenajear anualmente con honores de héroe a un antepasado (Rafael Casanova) que se hizo el muerto en una guerra y huyó, tras haber incendiado los archivos que lo involucraban y falsificado el acta de defunción de un cadáver.

    El macho dominante parece presentar cierto grado de deficiencias anatómicas estructurales, pues se auxilia de costosísimos reposapiés cuando se desplaza en coche oficial.

    Desde que sus ancestros cavernarios lo descubrieran hace 790.000 años, los catalibanes muestran una atávica fascinación por el fuego, tan arraigada que todas sus fiestas troglodits lo incluyen en forma de hogueras, diablos, bestias mitológicas y petardos varios.
    También utilizan el fuego profusamente para:
    – Quemar fotos del Rey y la bandera de España, contenedores de basura, ejemplares de la Constitución
    – Achicharrar con gasolina a los seguidores de la selección española de fútbol en tierras tarrasenses.
    – Acudir anualmente con antorchas en procesión nocturna a homenajear al golpista Lluís Companys.

    Aun poseyendo un indudable interés zoológico, no constituyen actualmente los catalibanes una especie protegida, pues abundan en platós de telebasura y se multiplican fuera de ellos con extraordinaria rapidez en proporción inversa a la calidad de la enseñanza impartida por la Generalidad. Son muy territoriales, es decir, desarrollan hostilidad hacia otros seres, salvo si éstos se mimetizan y emiten sus mismos sonidos guturales.

    Además, tienen la fea costumbre de poner en peligro la vida de sus niños y jóvenes para complacer a vete a saber qué dioses ancestrales, con construcciones humanas, torres vivientes absolutamente demenciales.

    La guinda de este peculiar grupo étnico-social la pone el apropiamiento indebido de la Historia de España y su re-escritura, fabulando lo que nunca fue pero ellos querrían que hubiera sido.
    Es así que Colón era un noble catalán, las 3 carabelas salieron de Gerona no de Palos, Cervantes no era de Alcalá sino de Cataluña, y así sucesivamente.

    Afortunadamente, los catalibanes secesionistas sólo suponen el 10% de la población. Y ellos lo saben. Lo asombroso es que el 90% restante no se den por aludidos.

  2. David Hortas Segarra

    Cada día que pasa, es más original.

    http://catalibanes.blogspot.com.es/p/que-es-un-cataliban.html

    En cuanto el Sr. Cora hable del Siglo XVII, nos enchufa “El Quijote”

  3. don Gil

    Sr. Hortas:
    Los que no andamos mucho por la web porque no tenemos tanto tiempo libre como usted, agradecemos que nos “repesquen” algún comentario jugoso de los que nos cuelga dª Miranda.
    Dios le premie la generosidad de compartir, y también sus inspirados comentarios a los del Sr. Cora.
    Y como ya avisa de entrada que es “VERSION VOX POPULI DIGITAL”, nadie se llama a engaño. ¿verdad usted? A menos que se pretenda otra cosa.

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