El discurso troceado

El primero

Se oyó al Rey con la claridad requerida. No podía ser de otra forma, aunque los discursos anuales de Navidad parten con un factor de previsión que los imposibilita para las sorpresas o para aludir a actuaciones demasiado concretas.

Son discursos donde debe imperar el sentido común, por poco común que éste sea. El de esas navidades, primero del reinado de Felipe VI, respondió a los cánones clásicos en todos los sentidos, incluido el paso por las referencias al caso de su hermana.

¿Debería haber sido más explícito? Algunos opinan que sí, pero a esos mismos no se les ocurre pedirle más concreción, por ejemplo, en señalar quién delinque, si alguien lo hace, en Cataluña. ¿Será por aquello de presumir la inocencia? Será.

Por otra parte, el esqueleto del discurso consta de cuatro partes de cómoda disección donde se exponen el sentido común en apartados, a saber:

Diagnóstico del pasivo: Crisis, complejidad, dureza, duración, incertidumbre, indignación, desencanto, malestar, desánimo, preocupación, pesimismo, corrupción, desempleo, desequilibrio y desafección.

Diagnóstico del activo: Democracia consolidada, recuperación, crecimiento, seriedad, dignidad, estabilidad, capacidad, coraje, deseo y voluntad.

Receta a aplicar: Firmeza, eficacia, sosiego, serenidad, regeneración, honradez, servicio, justicia, sacrificio, esfuerzo, unidad, pluralidad, solidaridad, ilusión, confianza, responsabilidad, esperanza, actualización y Constitución.

Objetivo: Prestigio, buena imagen, unidad, sanidad, limpieza, calidad, convivencia, integración, bienestar.

Ahí está todo. El resto es tirarse por la ventana.

2 Comentarios a “El discurso troceado”

  1. MIRANDA

    Pues casualmente escuché el mensaje real por la radio, mientras peleaba con unas croquetas de bacalao (!Ay, la intendencia de los zafarranchos navideños !).
    El discurso fue como suelen ser en estas ocasiones las alocuciones institucionales. Era el primer mensaje del nuevo rey Felipe, y creo que quería evidenciar un tiempo nuevo en la monarquía. Dejar claro que el no era su padre, ni en el fondo ni en la forma. Aunque al final, el guión fue bastante similar a los del don Juancar de puro previsible.

    Retirados el conato de Belén y la bandera del plano televisivo, como se aprecia en fotos de prensa, en un ambiente más relajado de salón familiar, con fotos de la reina y las infantas en la mesita, el mensaje de don Felipe fue sencillo, directo y accesible al gran público.

    -Compromiso contra la corrupción que genera “indignación y desencanto” (¿a quien se le ocurrió esperar que mentara a su hermana? No era el momento ni el lugar, aunque no dudo que se dio por aludida),
    -Demanda de una Justicia firme y la regeneración de la moral colectiva, empezando por los cargos públicos,
    -Solidaridad con los que sufren el paro y la crisis económica,
    -Propósito de que la Corona pise tierra firme más cerca de su pueblo.
    -Alegato a la unidad y la convivencia en paz de los españoles, una suma de diferencias.
    -Defensa de la Constitución de 1978 para la que pidió respeto.
    -Emplazamiento a los españoles para “recuperar el orgullo de nuestra conciencia nacional” frente al derrotismo y el pesimismo.

    Si la abdicación de su padre fue, seguramente, un acto de obediencia al poder político y de prudencia por el futuro bituminoso de una Institución que parecía decidida a hacerse el hara-kiri, el respaldo que se ha granjeado don Felipe en unos pocos meses parece bastante evidente.

    Los reyes no gobiernan en estos tiempos, pero sin duda es imprescindible que den ejemplo en todos los terrenos -cosa que aquí no han hecho en el reinado anterior-, que muestren empatía con los problemas de la calle, y que cumplan como embajadores y diplomáticos, que es en realidad el papel al que ahora se ven limitados. Y todo con los dedos cruzados, porque un gobierno de ultraizquierda, un mix frentepopulista, no dudaría en revisar la Constitución para traer la República

    El regalo envenenado de esta Navidad para los Borbones lo explica Jesús Cacho en su digital VoxPopuli. Al acabar de leerlo, se está justificado a exclamar “!cágate lorito!” o cosa parecida. Si egggque, boss……

    http://vozpopuli.com/analisis/54703-juan-carlos-y-corinna-ruptura-y-acuerdo-economico

  2. Bartolo

    Buena columna hoy, Sr. Cora. !Feliz Navidad y buen 2015! a usted y a los que por aquí se acercan.

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