Lumbreras

Estaba hasta el gorro de Medio Ambiente, dirá el pirómano a partir de ahora.
Y habrá eurodiputadas que lo entiendan

Se vota sin mirar y después pasa lo que pasa. Tenemos una eurodiputada llamada Teresa Rodríguez desde la pila bautismal, a la que el calificativo de irresponsable le queda corto de largo, estrecho de ancho y bajo de alto.

Esta parlamentaria entró ayer de bruces en la historia de las ideas. Fue a eso de las once menos veinte de la mañana, antes de conocerse si había aterrizado en la sede del PP el primo de Mortadelo, la monja Caram a bordo de un cuatrimotor o el mismísimo Díaz Ferrán, huido de Soto del Real.

A esa hora, va ella muy dispuesta y cuelga, donde se cuelgan estas cosas, una profunda reflexión sobre los causantes de que la gente se desespere y cargue su coche con botellas de butano para lanzarse luego contra quien le plazca, inmolándose con el personal de limpieza de la sede, que siempre queda muy sugerente.

Lástima que la realidad no avaló su tesis sobre cómo los ciudadanos estamos justificados para llevarnos por delante a quien nos dé la gana, si el PIB se tuerce, si la empresa se va al tacho, o simplemente, cuando la señora eurodiputada tenga a bien establecer. Pero es igual. El mensaje es claro, hay que fomentar estos alunizajes.

Usted se pasa por la oficina de la parlamentaria, solicita una autorización para estragos, y con ella en la mano se dirige al organismo que le parezca más adecuado con el fin de estampillarse contra su fachada.

Llegará la Policía, pero en viendo el permiso de la eurodiputada, todo se reducirá a pasar la escoba y a llamar al cristalero.

Es maravilloso. Con la cantidad de lumbreras que estamos descubriendo, en dos o tres años puede quedar el país planchado. No va haber ni donde reunir a tanto Nobel de Economía como nos están brotando.

2 Comentarios a “Lumbreras”

  1. Aureliano Buendía

    ¡Caralladas, Cora, caralladas!. ¿Qué importancia tiene que una Diputada en el Parlamento Europeo, sea del partido que sea, considere justificado o comprensible un atentado (aunque sea un poco chapucero, como es el caso) contra la sede de una formación política rival?.

    Eso, forma parte del juego político, al menos, de la versión de ese juego a la que parece que estamos abocados, en un futuro próximo.

    Lógicamente, el ataque violento sólo está justificado si la víctima es el PP. Si lo que hubieran abollado fuera la sede de cualquier partido de izquierda, sería un intolerable atentado contra la democracia. Entonces, ¿la izquierda es la democracia?. Pues claro, hombre, parece mentira que hayamos tardado tanto en enterarnos.

    Y los demás, ¿qué somos?. Los que cometemos de forma recalcitrante el imperdonable pecado de pensar que la progresía no es progreso, ¿tenemos derecho a vivir en esta sociedad, o nuestro destino inevitable es el campo de reeducación?.

    Las respuestas, en próximos episodios; permanezcan atentos a la pantalla.

  2. MIRANDA

    Si los españoles no se echaron sobre Ferraz con antorchas encendidas, material pirotécnico y bolsas de Goma2 ni con el tsunami de corrupción felipista, ni con la ruina y la trapisonda zapatera que consiguió que España desapareciera del mapa internacional a la par que falseaba las cuentas y reavivaba toda la crispación guerracivilista de los ancestros, es porque este pueblo ya está preparado para aguantar lo que le echen. Como si fueran todos de Bilbao, vaya.

    No seré yo quien ponga flores en el pelo a Rajoy, que tiene pendientes la mayoría de sus compromisos, pero precisamente porque el ZPSOE dejó el país esquilmado y entrampado, este gobierno ha tenido que volcarse en la recuperación económica, precisamente para evitar que la gente se desespere y pueda recuperar la esperanza, siquiera a medio plazo.

    Ciertamente las dificultades de muchas familias son enormes, pero lo último que se espera de un político es que aliente la agresividad y la rebelión, porque, repito, si un mal gobierno justifica la violencia contra la integridad física de su sede y su gente, me temo que a estas alturas la sede de Ferraz sería una escombrera y sus inquilinos estarían criando malvas.

    Sin duda estas mentes acaloradas que deambulan por la política producen un íntimo hastío, una intensa vergüenza ajena, y una rotunda desolación, porque ya se ve que no son los sueldos rollizos lo que atraen a los mejores de cada casa, sino que precisamente pese a esas nóminas lustrosas, sólo lo más lerdo e imprudente de cada casa se encamina hacia la “carrera” político-festiva.
    Así nos luce el pelo, meu.

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