La sombra del estraperlo

La corrupción hace ochenta años

Hace ochenta años, flanqueado por el separatismo catalán de Campanys y los gritos de Gora Euskadi Askatuta, el Congreso debatía sobre la corrupción política.

La pieza a abatir era Alejandro Lerroux, el presidente radical, emperador del Paralelo y antiguo cobrador en los fielatos de Lugo. Dos avispados austríacos de apellidos Strauss y Perlowitz acudieron a Azaña con el cuento de que su hijo adoptivo, Aurelio Lerroux, había recibido de ellos sendos relojes de oro como pago gracioso por permitir el funcionamiento de una ruleta de su invención que les proporcionaba pingües beneficios en los casinos donde funcionaba. Como el chollo se frustró con la intervención del gobernador de San Sebastián, Strauss y Perlowitz decidieron cantar la gallina, acusándose ellos y acusando a los Lerroux. Con el tiempo, los relojes y los apellidos de los vieneses dieron origen a la palabra estraperlo, que hoy define otro tipo de delito.

Quizá por eso, por venir todo de tan lejos, por el mismo escenario, por los mismos problemas territoriales y por ser parecidos los protagonistas, el debate de ayer fue de una pobreza soporífera, de una inutilidad pasmosa y de un vacío insoslayable. Vamos, como para habérselo ahorrado.

Los esfuerzos de unos por salir indemnes, sumados a los de los otros por hacernos creer que están limpios, solo sirven para cubrir el expediente, porque la verdad gruesa la sabe hasta el que asó la manteca, símil apropiado cuando de habla de asuntos untuosos.

Lo curioso del caso es que ese mismo día, el Wall Street Journal dedica al Gobierno español la consideración más elogiosa de las últimas décadas, poniéndolo como ejemplo para el resto de Europa. Y así como cuando nos humillan hasta el escarnio lo aireamos sacando pecho, ahora que son flores, no tenemos ni un jarrón con agua para ponerlas.

2 Comentarios a “La sombra del estraperlo”

  1. Aureliano Buendía

    Como todo es interpretable, Cora, te dirán los de Podemos que si nos elogian en el WSJ, es que vamos por el mal camino, que estamos siguiendo las indicaciones de Satán (que siempre ha tenido muchos nombres, y ahora se llama “troika”).

    Como decía ayer, la situación se torna imposible por momentos. ¿Qué puede hacer el ciudadano medio, el españolito de a pie, con su voto en las próximas elecciones?.

    Votar a los partidos tradicionales, se hace poco menos que heroico. No sólo habría que taparse la nariz, sino los ojos y los oídos, además de mantener una mano firmemente asentada en la cartera, para que no nos la roben. Y es difícil ejercer el sufragio cuando uno está haciendo tal contorsión.

    ¿Las alternativas que podríamos llamar “intermedias”?. O sea, UPyD, Ciudadanos y Vox. Pues… no sé. Forman parte del sistema, aunque no hayan robado, principalmente por no haber tenido poder. Quizá tengamos que volver a esta casilla.

    Desde mi particular punto de vista, descarto los nacionalismos. Son, aparte de los ladrones, la peor cara del sistema, la que, además de basarse en la miserable creación de un “otro” dentro de nuestro propio país, no le ha hecho ascos al latrocinio masivo.

    Y, si después de haber tocado todas las estaciones de este Vía Crucis, seguimos sin saber qué hacer con la papeleta electoral, pues nos bastará con dejarnos llevar hacia la gran empresa que nos llama: el asalto del cielo. Todavía habremos de pensárnoslo. Personalmente, y sin que pueda definirme, técnicamente, como viejo, ya no me veo con los arrestos de juventud necesarios para asaltar nada.

    Por una parte lo lamento, porque, si hemos de ir al precipicio, más valdría ir convencidos y alegres, creyendo hacer algo bueno. Por lo menos, pasaríamos un buen rato, aunque estuviéramos haciendo el gilipollas. Pero no soy capaz. Posiblemente los años me han hecho tan escéptico que, por más que lo intento, sigo sin creer que debajo de los adoquines esté la playa.

  2. Maria

    Ya ve estimado Jabato, tiempos aquellos en que dia tras dia se destripaba aquí el zapaterismo, las miembras, y todo lo que oliese al Psoe dia tras dia, año tras año, ahora callamos.
    .Recuerdo en nuestro país, aquel trienio negro entre el 93 y el 96 del pasado siglo en que resonaban en nuestros oidos aquel nunca más, con promesas de regeneración que enseguida se convirtió en aquel “no voy a levantar las alfombras” (Aznar dixit), siento deciselo Sr. Cora, pero los medios de comunicación tambien tuvieron una parte muy importante de culpa en la situación que ahora nos aflige debido a su silencio durante décadas.
    La repetición corregida y aumentada en el momento presente, es lo que alimenta la duda del arrepentimiento de los compungidos-as, que estan pidiendo perdón, que es algo que se condede “o no” y parece que la ciudadania está harta de hacer concesiones, por más que descarguen su conciencia me temo que esta vez, ho hay perdón; ó sea que petición denegada, la imagen interna y exterior de esta España nuestra nada más empezar el século XXI, están heridas de gravedad, y suena a falso eso de “compartir la indignación”, no nos pueden quitar tambien esta, el cabreo y el hartazgo que es nuestro, me temo que los próximos comicios que estan por venir van a ser expiatorios, recuerdo como la corrupción barrió de un plumazo las estructuras de Italia hace dos décadas, y a los partidos protagonistas y responsables durante medio siglo de los destinos italianos.
    Mucho me temo que la catársis llega tarde.!Ojalá que no!

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