Las enseñanzas de la manta

Tiempos felices de Manta Ferrusola

Ante una amenaza de tirar de la manta, el pensamiento vuela hacia dos imágenes inevitables. En la primera vemos una manta o frazada, limpia en apariencia, bajo la que se esconden trapos sucios; y en la segunda, se ve a una o más personas temblando de miedo.

Bajemos ahora hacia los ´dramatis personae´; a saber: Quienes amenazan, según informaciones de hoy, son los Pujol. No se especifica con exactitud cuál de ellos, pero sí se insinúa que el miembro más cabreado del clan es Manta Ferrusola, la madre, que estaría indignada por el trato al que fue sometido esta semana su benjamín.

Expresadas las dos informaciones, una al lado de la otra, al lector solo le cabe deducir que ella es la que apuesta con mayor vehemencia por ejercer el arte del destape. En cuanto a los trapos sucios que habría bajo el cobertor, la amenaza es diáfana; primero, para confirmar que en efecto los hay y después, que son los que se investigan.

En cuanto a la existencia de terceras personas que habrían coadyuvado al amasijo, tampoco caben especulaciones. Si se amenaza, es que las hay. ¿Quiénes? Pues parece evidente que son de ringo rango, porque no se amenaza al primo del cuñado de la guardesa de la finca que un día le echó gasolina al coche antes de salir escopetado en dirección a Andorra.

La dirección de las sospechas se bifurca en este punto, pues de momento cabe pensar que hay gente temblando en Barcelona, porque estuvieron en el ajo sine qua non, y en Madrid, porque dejaron hacer, o miraron hacia Gibraltar, y no hacia los Pirineos durante tantos años.

¡Ah! Una última enseñanza de este comportamiento. Quien amenaza con levantar la manta necesita haber callado desde el primer momento en que ya estaban bajo ella los trapos sucios.

2 Comentarios a “Las enseñanzas de la manta”

  1. Bart

    Cuidado con la manta, no vaya a resultar que Pujol cumpla la amenaza que lanzó en el parlamento catalán diciendo aquello de que podrían caer otras ramas podridas del mismo árbol; aprovechando que en este Otoño, caen las hojas, se aprecia mejor la podredumbre que se nos descubre mientras nos afeitamos cada mañana.
    Puede que haya miedo a que cante el jefe del clan, quien podría ampliar su confesión inicial implicando a dirigentes políticos y a algunas instituciones en los tiempos pasados y no tan pasados, tal vez el mismo miedo existente de las confesiones del contable Bárcenas, ó peor aún, de algunos de los dirigentes ahora imputados, camino de juicio y sin escapatoria, que decidan tirar de la manta de llevarse al banquillo o al desastre a más de uno de sus dirigentes y gobernantes.
    Da la impresión de que entre la clase política sin distinción de siglas ha funcionado un pacto de silencio, incluso parece que la ha habido en el cuarto poder de los Medios, conocedores de ello.
    El desafío independentista rompió el pretendido pacto y ahí empezó el calvario de Pujol, si ahora lo han querido suavizar tras la decisión de Mas de suspender la consulta secesionista, aunque persista en movilizar a más de 7.000 funcionarios en un movimiento continuo para el sucedáneo de consulta, ese simulacro esperpéntico, el caso es que hay quien se malicia si la no encarcelación de Pujol formará parte también del pacto secreto.

  2. Aureliano Buendía

    Lo que se ha levantado hoy en Madrid, más que una manta, parece una carpa, por la cantidad de cargos públicos (mayoritariamente del PP, aunque también hay algún señalado socialista) que cabían debajo de la misma.

    Estamos llegando a una situación que se parece cada vez más a la “tangentópolis” italiana, que a principios de los años 90 demolió el sistema político hasta entonces vigente… y abrió paso a una serie de gobiernos de Silvio Berlusconi y de personajes de la misma categoría.

    ¡En fin! Me temo que ya no nos queda más que observar todo esto como un espectáculo, porque nuestros dirigentes (los de los partidos “convencionales”) no parecen tener ni arrestos ni medios para encauzar una situación que les sobrepasa.

    Veremos qué resulta al final, si comedia o tragedia.

    Me han llamado especialmente las declaraciones del Secretario de Organización del PSOE (el “Pepiño Blanco” de nuestros días), llamado César Luena. Ha dicho este buen muchacho que quedaban rotas todas las negociaciones para establecer un pacto con el PP para combatir la corrupción, porque “el PP es el partido de la corrupción”.

    Dejando aparte algunas pequeñas cuestiones (ERES y cursos en Andalucía, por ejemplo) que el PSOE tiene pendientes, y que le impiden erigirse en inquisidor de los demás partidos, le preguntaría yo a este señor: si no quieres establecer tal pacto (muy necesario, por otra parte) con el PP, ¿con quién vas a firmarlo? ¿con “Podemos”, quizá? ¿vas a fortalecer directamente a aquel que viene, directa y manifiestamente, a devorarte?. Son cuestiones que los socialistas deberían pensar muy mucho, antes de dar pasos en falso.

    Que está todo muy embarrado, vamos. Uno empieza a pensar si no nos estaremos haciendo merecedores de la república bolivariana. En el pecado llevaremos la penitencia.

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