El brujo Tono

Don Antonio, en plenos augurios

Desconozco si Hernández Mancha ejerce de abogado del Estado, de gurú para inversores extranjeros o como arúspice del CIS, pero el caso es que el otro día, en su reaparición pública tras largos años de silencio, se destapó como avezado practicante de esto último.

Luego de sacrificar el ave ritual, le abrió las tripas y comenzó a leer las entrañas del bicho con notable desparpajo y erudición, aunque en esto de los pronósticos hay quien duda entre la conveniencia de la espontaneidad o del peso del conocimiento, entre la sibila o Nostradamus.

Don Antonio es más de los últimos. Dijo, por ejemplo, que había Rajoy para rato, pese a Rodrigo. Que presidiría el siguiente gobierno, y el siguiente. Vamos, hasta que se hartase de la Presidencia. Y que si no le llegaba la mayoría absoluta, habría coalición con el PSOE, que es hábito recurrente en toda Europa y que no tiene por qué no serlo en el nuestro, una vez que se superen atavismos cainitas de vieja formulación.

Añadió, ya en presente, que de Mariano nadie habla bien, pero todos lo necesitan, que es buzo resistente bajo el agua y que lo está haciendo bien.

A estas alturas, los ojos de quienes le oían estaban ya completamente a cuadros, y eso que don Antonio no había hecho más que empezar. A la crisis la despachó en dos patadas, augurando que está siendo superada y que en el extranjero, donde él se mueve, tienen más fe en ello que nosotros mismos. Que no encuentra sustituta para su secretaria porque están todas con empleo, que hay firme decisión de acabar con las corruptelas y que el problema catalán acabará, como en ocasiones anteriores, con los díscolos pidiendo perdón a las puertas del Congreso. ¡Ah! También dijo que los chicos de Podemos le parecían muy simpáticos, tras lo cual recogió su bola de cristal y se marchó.

Comenta