Perros en el jardín

Pero…¿quién mató a Harry?

Ayer detuvieron, interrogaron e imputaron a Oleguer Pujol para que nadie se crea que es asunto olvidado, sino más bien, asunto por iniciar. Ya lo dijo María Victoria Álvarez, la aminovia o exnovia de su hermano Jordi: «es un gran día para todos los españoles». Bueno, Mariví, para todos, todos, no. Los Pujol tenían que estar ayer protegidos con doble capa de pañales y tila en vena. ¿O dices lo de españoles como metáfora del independentismo chocolatero y descafeinado?

No, no hace falta que contestes. Ya sabemos que la familia también es española, aunque salga mucho al extranjero.

De lo ocurrido ayer se han filtrado detalles muy cinematográficos, que son los que gustan a los que no somos duchos en sus incontables tejemanejes financieros.

Por ejemplo, es muy sugerente ese interés de la policía por escudriñar el jardín por si hubiesen enterrado allí el dinero. Desde que se estrenó en España «Pero…¿quién mató a Harry?», los jardines y los bosques me sugieren la imagen de un grupo de personas tratando de deshacerse de un cadáver al lado de un árbol. Así que al leerlo, me vino a la mente la escena con toda claridad. Es de noche y llovizna. La familia rodea al pequeño de los hermanos que provisto de una pala y botas, se dispone a ocultar el cuerpo del delito, que en este caso solo son varias sacas con cientos de millones amasados tras duro trapicheo.

Todos están muy contentos bajo los paraguas, porque la lluvia ayudará a borrar las huellas de la tierra removida.

Otro detalle, éste todavía inédito en la memoria cinematográfica. Perros adiestrados para localizar billetes olisquean las habitaciones. ¿Detectan por un igual euros que yenes? ¿A qué huelen las libras esterlinas?

Una gran jornada, pero no para todos los españoles.

Un comentario a “Perros en el jardín”

  1. MIRANDA

    No me hables de perros, Boss, que acaba de morir súbitamente mi perrilla de 13 años y estoy que no me llega la camisa al cuello. Los hijos de cuatro patas son tan cariñosos y hacen tanta compañía que dejan vacíos irreparables.
    Snif!

    En fin, hoy te ha salido la vena cinematográfica para describir una escena que Berlanga habría disfrutado, con esa famiglia enterrando sus bolsas de pasta en el jardín.
    La verdad es que la cloaca española se ha vuelto absolutamente berlanguiana. Los casos y personajes, a cual más surrealista, se suceden y superponen de forma que los recientes van ocultando o relegando los antiguos….aunque la Justicia todavía no se haya pronunciado ni veamos a políticos, sindicalistas o empresarios devolver lo trincado y pagar por el trinque.

    Cierto que siempre hubo casos de corrupción, pero esto se ha convertido en una orgía obscena y el personal está al borde de un ataque de nervios, que diría el casposo de Pedroooo.
    No solo porque la ejemplaridad y moralidad de los hombres públicos brille por su ausencia, sino porque, además, no paran de asestarnos sablazos fiscales que son auténticos expolios, como esto de multiplicar por cuatro los impuestos en la venta de una vivienda….sin que, sin embargo, cumplan con el compromiso de reducir concellos, escaños, senado, diputaciones, aligerar una Administración hipertrofiada, recortar chiringos y pesebres de consolación a los amiguetes, y en general, vigilar con rigor y responsabilidad cada euro de dinero público.

    Confiemos en que la omertá catalana, que ha permitido que la famiglia Pujol calcule sus dineros por unidades de peso con total impunidad, no impida que se haga justicia con este gang de sinvergüenzas avarientos.
    Tengo por cierto que nunca veremos al capo di capi en la trena pero ya me conformaría con que les vaciaran las alforjas y les bajaran los humos.
    También me gustaría que toda la red clientelar, que sabía sobradamente de la trama familiar y se beneficiaba de sus manejos y chanchullos como cómplices y encubridores, fuesen exhibidos en públicas picotas, porque produce náuseas comprobar cómo el nacionalismo digiere la corrupción siempre que se trate de “los suyos”, hasta el punto de convertir la corrupción en una señal de identidad ….y señalar a España como ladrona.
    Manda carallo, meu.

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