Linchamiento

Don Quijote en la discordia del campo de Agramante

Cuando Jordi Pujol dice que Cataluña está sufriendo un linchamiento sin precedentes, sabe de lo que habla. Linchamiento, empobrecimiento y saqueo, debería añadir.

Inversiones extranjeras que la rehuyen, empresas asentadas que se van, anterior prestigio tirado por los suelos, intelectuales sustituidos por voceros, libertad por imposición, lumbreras por borregos, medios amaestrados, corrupción desde los más altos niveles, ideales por quimeras, líderes por caudillos asilvestrados, luces por sombras… Es cierto, Cataluña está sufriendo desde hace tiempo un linchamiento sin precedentes.

El único punto donde Pujol no atina, porque no le da la gana de hacerlo, no porque lo desconozca, es cuando señala a los culpables de esa situación calamitosa. Para explicarla repite la cantinela propia de los males gestores sin paliativos: España nos roba. No nos dan, no nos dan, no nos dan. Hay que ver qué pérfida era Albión y cómo aprendimos de ella.

Al tiempo que eso ocurre, en su particular campo de Agramante, David Mas carga su honda contra Goliat Rajoy. Lo hace con triquiñuelas escolares y de calendario para que se enmascare un debate con otro. ¿Ven como teníamos razón? Convocamos la consulta y nos la tumban. Ergo, Pujol es inocente. Todo eso va a ocurrir este fin de semana y días subsiguientes.

Falta por averiguar hasta qué extremo van a ser capaces de estirar el razonamiento sin ser detectados por la sociedad catalana. Hasta dónde ERC permitirá el engaño con tal de que avance el independentismo. Visto el recorrido que precede a esta situación sin retorno, el campo está abonado para que el victimismo se prolongue sine die, pero una mentira no se convierte en verdad por muchos que se junten para creer en ella.

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