Gallardón y el átomo

El PP, a día de hoy

La marcha de Gallardón ha sido algo así como la desintegración del átomo y la aparición de núcleos estables e inestables.

Rajoy busca el centro, pero en su caminar provoca explosiones centrípetas y centrífugas, convirtiendo al PP en una olla de neutrones con la lengua fuera que buscan reubicarse para encontrar su sitio en el nuevo escenario.

Dentro y fuera del átomo por excelencia de la derecha española, surge, por ejemplo, el núcleo de los defraudados por el partido, formado por aquéllos que confiaban en la promesa electoral para tumbar la ley Aído, y lo que han visto fue la voladura del ministro encargado.

Este grupo ha demostrado su alta actividad reactiva convocando a los pocos minutos de la desintegración manifestaciones de protesta para el 22-N; de modo que no se le puede negar capacidad de respuesta ante el bombardeo de estímulos.

Al mismo tiempo se desencadena una reacción de simpatía entre los defensores de la ley en vigor, que aplauden a Rajoy por deshacerse del proyecto y del ministro. Eso debe ser el núcleo duro del centro, el lugar donde las partículas atómicas se encuentran a gusto sean del color que sean.

Están también los profesionales de la carrera judicial, que celebran la caída del ministro como victoria propia, y los que le reprochan otras reformas en la separación de poderes que quedan para mejor ocasión.

El centro, nos explica la Física, es un pequeño punto rodeado de grandes espacios a derecha e izquierda. Para mantenerse en él se exige gran equilibrio y sus más contumaces seguidores no dudan en arrojar lastre a diestro y siniestro si con ello logran no inclinarse. Es este caso, el lastre es un saco de moral que por lo visto pesaba mucho. La desintegración durará todavía una larga temporada.

2 Comentarios a “Gallardón y el átomo”

  1. Aureliano Buendía

    Como he dicho muchas veces, no quisiera yo estar en el pellejo de Rajoy. Supongo que es algo consustancial al ejercicio del poder: decidas lo que decidas, va a haber gente descontenta con tu resolución.

    Y esto, que siempre ha sido así, se ve hoy en día agravado por las revueltas circunstancias económicas y políticas que vivimos, y aún elevado a la máxima potencia por la desorbitación mediática que padecemos.

    ¿Sobre el fondo del asunto?. Pues yo debo ser de los centristas, porque me parece que es mejor dejar el tema del aborto como está, aunque me parezca que está mal.

    Me parece horripilante que se considere el aborto como un “derecho”, porque sigo pensando que el aborto es un mal muy notorio. Quizá inevitable en ocasiones, pero malo.

    En un mundo donde la información, la educación y los anticonceptivos están (o deberían estar) al alcance de todo el mundo, el aborto debería ser algo, sino inexistente, absolutamente residual. Y en ese sentido debería orientarse el esfuerzo de los poderes públicos: en conseguir que ninguna mujer llegara a la necesidad de abortar, antes que convertir en “derecho” lo que no deja de ser una atrocidad.

    Políticamente, el asunto tiene otra derivada, menor pero no exenta de importancia: que, al parecer (y digo: al parecer, porque no me fío un pelo) el PP consigue deshacerse de Gallardón, personaje de trayectoria difícil de definir.

    Como digo, si es que se retira definitivamente. De Gallardón, no me sorprendería nada. Quizá se ofrezca para ser candidato a la Alcaldía de Madrid… por el PSOE.

  2. Bartolo

    Hablando en plata Cora, importa más un puñado de votos, ¿porqué se metió en camisa de once varas y no se limitó a la Ley de plazos como en el resto de Europa? Pués porque quería ganarse a la derecha del partido que nunca lo ha tragado ¿Justicia?, ya no queda, veremos si el gran expolio Valenciano ó la Gürtel con jueza amiga nombrada a dedo y con tanto tiempo habido para borrar rastros, yo apuesto por algunas sentencias a piezas menores, en ese sentido, tal vez tengan más suerte los andaluces y la otra Jueza haga una buena limpia.

    Dicen que Gallardon se ha encargado de pasarse por la piedra lo que restaba de la Justicia,que con la Ley Orgánica del Poder Judicial ha acabado con lo que quedaba de independencia judicial, además de poner al estamento entero, jueces y fiscales incluidos, en pie de guerra y como eterno aspirante a más altos designios cometió el error de cálculo de aceptar ese regalo envenenado de Rajoy, especialista en barrer a quien se le pone delante, cosa que se lo impidió ver, según dicen sus adversarios su talante narcisista, soberbio y megalómano, hipócrita, sibilino, pedante, untuoso con el mando y desagradecido con los colaboradores, solícito con los poderosos de los palcos y despreciativo con lo que él considera “la plebe”, ó como suelen decir por aquí “la chusma”, parece que pocos le echarán en falta en su descenso a la realidad de lo cotidiano.
    Da verdadera pena como hacen leña al arbol caido de colegas tuyos como Jesus Cacho, Zarzalejos etc.pero así es nuestra indiosincrasia nacional…. cainitas y autodestructivos, pero siempre a bien con el Poder.

    !Que os coma o demo, a todos eles!

Comenta