Columna caducada

Before / after

A estas horas Escocia ha terminado de votar y la encuesta de las urnas será la definitiva. Dicen las otras que gana el No. Usted, que lee esto pasadas las tres de la madrugada del viernes, ya sabe el auténtico resultado y todo lo que se pueda especular en él a continuación son pamemas caducadas, pero aún así, hoy toca hablar de Escocia.

La cruz de San Andrés de su bandera comparte con Santiago Matamoros y el crismón de Constantino la tradición de aparecer en el cielo momentos antes de una batalla decisiva, al menos tan decisiva como la jornada de ayer, o quizá menos. Depende del resultado.

Viendo quienes ayer la han llevado al Congreso para hacerse un foto delirante, viendo al PNV y a Bildu cómo la colgaron también en sus ayuntamientos como símbolo de sus propias frustraciones, se entiende que muchos contengan la respiración hasta conocer el resultado, porque si la consecuencia del Si es la alegría en esos barrios, que nos cojan confesados. En ese tren no veníamos, ni por asomo.

Deciden los escoceses, pero a todos nos va mucho en el envite, prueba de ello es la emoción de los Bildus durante la jornada. No sabíamos si sería para bien o para mal, pero tras la foto ya no caben dudas. Lo que puede alegrar a Bildu no me puede alegrar a mí.

Europa, o para ser exactos, el sentimiento europeo equipara el Si con el fracaso y se estremece solo con pensarlo. Quiéranlo o no, también están votando salir de la Unión por una larga temporada y dar la espalda al mensaje común tantas veces repetido.

El vértigo es pánico porque los votos positivos serán también una demostración de incapacidad y una apuesta por el riesgo de asomarse a un abismo que se prefiere a lo que hay.

Durante la jornada estuvimos pendientes de saber si Mas viajaba a Edimburgo. De momento, no. Y eso tranquiliza.

2 Comentarios a “Columna caducada”

  1. MIRANDA

    Es inexplicable que países que olvidan fronteras, monedas, lenguas y se coaligan frente a crisis, guerras o por intereses de todo tipo, alberguen el virus secesionista.

    He pasado parte del verano en Escocia, escuchando, charlando, pulsando la intención de los escoceses ya en los prolegómenos del referéndum, y el resultado de mis “sondeos” coincidió exactamente con el de la consulta de ayer. No siempre suele ocurrir por estos pagos, en que se defienden y se votan a menudo cosas diferentes.

    Me sorprendía que los más jóvenes, algunos votantes novicios, se mostraran contrarios a la independencia.

    Me admiraba una vez más de los anglosajones, la contención y moderación en exponer y defender sus respectivas opciones (Imagino que el fútbol es la excepción a todas las reglas). De hecho apenas había cartelería y no digamos pintadas o algaradas coactivas.

    Y ahora celebro haber acertado en mis pronósticos, porque la separación habría sido mal negocio para los escoceses.

    No obstante, cumple preguntarse si la ruptura de un Estado se puede ventilar en referéndum y por mayoría simple. O si su resultado obliga de forma imperativa.

    En las democracias civilizadas, se celebran con frecuencia referendums, para que la ciudadanía avale o rechace medidas propuestas por los políticos.

    Pero lo que cuesta digerir es que una simple votación por mayoría pueda quebrar un Estado. Con la particularidad de que, ganando el NO, volverán a repetir votación en unos años, pero si ganara el SI, el efecto fulminante habría hecho perder su nacionalidad a la población, sin paliativos. Porque no se trata, como en las elecciones comunes, de decidir para cuatro años y rectificar, si te decepcionan, en la siguiente consulta.

    Estas fracturas secesionistas envenenan muchísimo la convivencia, y lo triste es que a menudo el votante piensa más en castigar a un Gobierno que en romper el Estado propiamente, y de hecho la cartelería y comentarios iban contra los tories londinenses más que a favor de la independencia

    Esa mayoría que, según dicen, puede decidir si el Estado se rompe o no, NO ES TAL si solo votan los escoceses o los catalanes , y no el país entero, como debería

    Si británicos y españoles votaran, pedirían seguir unidos, enriqueciéndose mutuamente con las diferencias.

  2. Caplan

    Hoy, tiempos con mas libertad que antaño tenemos , muchos , menos libertad de la que suponemos.
    Hoy el que maneje el alboroto vale por mil, democracias debilitadas camino de su extinción son presa fácil de quienes tengan un par de pelotas , no encontrarán mucha resistencia.
    Estamos rodeados de ” facilidades ” mejor dicho ,los que tienen todo por ganar y nada que perder lo tienen muy fácil, las gentes medias que sostienen los países lo tiene muy crudo.
    A estos nos frien por todos lados , desde arriba nos sangra y explotan y desde abajo tiran de nosotros, nacionalismos vereis lo que asoma en el horizonte.

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