El último grito

Las montañistas

A unas ciclistas colombianas, las del equipo IDRD Bogotá Humana – San Mateo – Solgar, les han encasquetado un maillot que manda truco en La Habana. Se lo describo, por si no han tenido a bien tropezarse con la foto medios adelante. La prenda es como las habituales para el ejercicio de esa noble actividad deportiva hasta la altura de la región umbilical, donde se abre una ventana en la que se representa la parte del cuerpo humano que se vería si las deportistas compitiesen desnudas, con sus caderas, su pubis y el vello que acostumbra a nacer sobre la zona. Una preciosidad. No pasan desapercibidas ni en una playa nudista.

Por supuesto, el maillot ha desatado el correspondiente revuelo entre partidarios, condescendientes, censores y horrorizados. Usted mismo puede alinearse entre los que le venga en gana e incluso comprobar de visu el modelo porque las chicas tienen previsto correr esta semana en Ponferrada, a un tiro de piedra, si antes no cae sobre su indumentaria la Federación Ciclista Internacional, la Pasarela Cibeles, o el Estado Islámico, que a día de hoy ya no se sabe quién dicta las normas, o si existen.

Si aplicamos el derecho a decidir, serán las chicas las últimas en considerar que la ropa les denigra, o por el contrario, les enaltece subir el Mortirolo con un trampantojo de su monte de Venus al aire. Tres montes en uno.

Si dejamos decidir al EI, ya sabemos el resultado; no queda ni una sana para comentarles la ascensión a su familia bogotana.

La discusión es más interesante de lo que puede parecer en un principio, porque si el maillot cuaja y el trampantojo invade los velódromos, el burka podría estamparse con la cara que se le vería a su usuaria si no llevase burka, y de ahí a la derrota de los yihadistas, un salto de can.

Un comentario a “El último grito”

  1. MIRANDA

    La cosa no es novedosa, Boss. Hace tiempo que hemos tropezado en la web con fotos de chicas que llevan faldas o pantalones donde están impresas y visibles las nalgas, vulgo antifonario o retambufa. O sea, la impresión de desnudez está logradísima, como ocurre con las ciclistas colombianas.

    Esto de la globalización informática y las redes sociales te convierten en un escéptico del carallo, malgré toi, porque ya has visto de todo y más, y ya no te escandalizas por nada. Por lo mismo que han dejado de impresionarte los paisajes espectaculares, los niños prodigio, las mascotas simpáticas y los desnudos de infarto.

    Imagino que la idea del maillot revelador vino del creativo publicitario de la marca patrocinadora, empeñada en que se hablara del sponsor por doquier.
    No creo para nada que se trate de un gesto reivindicativo feminista, porque flaco favor harían a la causa las exhibicionistas, como aquellas que se empeñan en que ya no se distinga a simple vista a una colipoterra de una mujer del común, o las chicas-florero que decoran los programas de los machotes.

    En cualquier caso creo que has tirado por la calle más razonable, Boss, la de la ironía bienhumorada. Son chicas jóvenes y benfeitiñas, así que se pueden permitir el lujo de hacer el gamberro para que las vea el mundo mundial.

    Lo del trampantojo en el burka ya es mucho más complicado, miratupordonde, en una sociedad fanatizada y fosilizada en el machismo más atroz.

    Pero incluso te diría que no parece que a las feministas de manual les importe un bledo la condición de sometimiento y maltrato que padecen sus congéneres musulmanas. Uno querría sumarse activamente a movidas o gestos de apoyo en su defensa, pero tiene que conformarse con seguir clamando por libre contra el abuso y la discriminación que soportan las musulmanas, que no pueden conducir un coche, salir de casa sin permiso, abrir una cuenta bancaria, elegir marido, estudiar ni trabajar…por el simple detalle de no tener adornos colgantes.

    Caghondiola, boss!!!!!!!

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