La oreja roja

¿Qué es poesía? Mi dices clavando en mi oreja tu oreja azul

Davidelfín hizo desfilar a todos sus modelos con las orejas pintadas de azul Avatar, un azul a medio camino entre el Pitufo y el Twitter; pero no obtuvo demasiada repercusión, tal como era su deseo.

Cada día es más caro triunfar a través de la extravagancia porque todo lo que hay alrededor de la pasarela compite en la liga del disparate. Desde los que se sientan en el front row, hasta las monjas de clausura, todos conocen ya las ventajas de ponerse orejas azules para llamar la atención, como los señores que van al sorteo del Gordo con los trajes más estrafalarios para que la suerte no pase de largo y se meta en sus bolsillos. No les toca, pero no hay telediario en el que no salgan. Davidelfín, lo mismo.

Y al tiempo que desfilaban sus zarcos orejudos, Susana Díaz se pintaba de roja, pero “de roja y decente”, como los toreros que saltan al ruedo de grana y oro. Eso sí que es más estrafalario que pintar de azul las largas noches de invierno, como manda Serrat en clave mediterránea. Es más estrafalario y conviene decirlo para que no te tomen el número cambiado. Soy política y decente, roja para más señas.

Hace años a nadie se le ocurriría resaltar como seña de identidad política su condición de rojo, ni la de decente. Ambos son rasgos que debe apreciar el administrado a la vista de las pruebas, porque la decencia es como el valor de los soldados que no entraron nunca en combate, se le supone. Y la rojez también hay que verla, no basta pintarse los pabellones auditivos en el backstage antes de salir a desfilar, porque entonces el público puede pensar que se nos ve la oreja. La azul, la roja o la que tengamos a bien ponernos. Es la misma diferencia que existe entre el ser y el aparentar.

Caso distinto fue el de Carmen de España, que usaba bata de cola, pero era cristiana y decente. Por cierto, también en Sevilla.

Un comentario a “La oreja roja”

  1. MIRANDA

    Imagino que las múltiples excentricidades que caracterizan los desfiles de moda tiene que ver con la incapacidad de llamar la atención ofreciendo novedades de interés, prendas realmente elegantes, originales y codiciables.

    De hecho, es difícil para las mujeres del común -excluyendo a Nati Abascal- imaginarse embutidas en las quisicosas disparatadas que muestran a menudo las pasarelas. ¿Qué eventos y qué anatomías podrían soportar tales esperpentos de mente acalorada?
    Así las cosas, que se pinten las orejas de azul o se afeiten la cabeza o se suban a coturnos de medio metro…nada puede ya sorprender ni escandalizar a nadie.

    En cuanto a la decencia de la que alardea la lideresa socialista andaluza Susana Diaz, sería deseable que fuera más allá de las palabras y los gestos, para entrar a saco en la regeneración política de Andalucía, feudo del PSOE de toda la vida y donde la picaresca y las practicas corruptas están tan arraigadas , se dan por tan asumidas y naturales que parece imposible un giro de tuerca camino de esa decencia que preconiza. Suele ocurrir. Dime de qué presumes y te diré de qué adoleces.
    Ya nos gustaría conocer por lo clarito las cuentas de los intocables y archipresuntos Chaves y Griñán, que posiblemente tengan la recámara llena de pujoles…

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